aprueba PISA

FUENTE: WWW.WIKIA.COM

El día después de #intervenganAPDAYC

Publicado: 2013-10-16

Pongamos el tema en contexto. ¿Qué ha pasado? Marco Sifuentes y Jonathan Castro han publicado una serie de posts  acerca de los sospechosos manejos dentro de la Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC). Rosa María Palacios explica lo abusivo de las prácticas de esta asociación y la necesidad de cambiar esta situación. José Alejandro Godoy destapa a Luciana León como pataza del APDAYC. El lunes, INDECOPI demostró que entendió el hashtag (e intervino APDAYC), y el martes el escándalo se masificó cuando Armando Massé se presentó en el Congreso a dar las explicaciones del caso. Finalmente en este post, Hans Rothgiesser explica que está bien intervenir APDAYC pero no podemos eliminarla porque algo deben percibir los artistas. Sí pues, al final se trata de eliminar las malas prácticas llevadas a cabo por un grupo atornillado (aquí Marco Sifuentes entrevista a quienes descubrieron los negociados de la APDAYC española en un caso muy parecido). 

Por tanto, ya mucho se ha escrito del tema. Es necesario que se investiguen las irregularidades de esta asociación, garantizando que represente a sus agremiados y sus intereses en el futuro. Además como bien señala RMP, debe cambiarse la ley que otorga al APDAYC tal poder que no permite que los autores canten sus propias canciones sin permiso propio. 

Yo, en cambio, quiero llevar la atención a que, puestos a revisar la Ley (y sin que esto interfiera con la labor de una nueva gestión en la APDAYC), revisemos algunos conceptos a la luz del siglo XXI (la ley original es de 1996 y habla de “programas de ordenador”). 

Para darnos una idea, en 1996 el Perú todavía estaba inmerso en la fiebre del walkman (y los cassettes que retrocedías y avanzabas metiendo un lapicero en los agujeros). Los discman (que reproducían discos de no más de 15 canciones) ya existían en Estados Unidos pero aun no se masificaban del todo. El mp3 se acababa de crear hacía 3 años, pero la patente le impediría imponerse a otros formatos por años. ¿Estoy queriendo decir que estos tiempos son otros y que la música debe ser gratis? No. 

Por supuesto que Massé quiere poner al público contra los artistas, haciendo creer que los primeros nos oponemos a remunerar a los segundos por su trabajo. Falso. Es justo que se reconozcan los derechos de los artistas, pagándoles por su esfuerzo. Pero también es evidente que debemos considerar que los avances tecnológicos (mp3, internet, smartphones) deben hacernos pensar en soluciones ingeniosas y rentables. Miremos qué ha pasado en los últimos años y qué se está haciendo en el mundo. 

 ¿Qué está pasando? La era digital ha traído consigo costos marginales de distribución cercanos a cero (lo que te cuesta enviar, copiar o descargar un archivo de música o un e-book). Algunos artistas lo han comprendido y han puesto a disposición álbumes enteros como Bareto en 2010 con “Sodoma y Gamarra” o Coldplay en 2009 con “LeftRightLeftRightLeft”. A menudo, hay motivaciones más que el altruismo para estos comportamientos (auspiciadores, garantizar la calidad del producto, inducir a la compra de otros discos o entradas a conciertos). Pero, por supuesto, hay quienes están en su legítimo derecho de no querer "regalar" su trabajo (ya dije que en realidad no es gratis, pero bueno).

Regresemos a los derechos de autor. En España, está sucediendo algo nuevo. Una aplicación de música en streaming se ha vuelto la más popular: Spotify. A marzo de 2013, contaba con 24 millones de usuarios, de los cuales 6 eran de pago. La empresa ha firmado convenios con disqueras como Universal Music, Sony BMG, EMI Music y Warner Music. El costo es de 4.99 euros al mes (o 9.99 si quieres la opción Premium) y las ventajas van desde acceso a los álbumes de miles de artistas, hasta la creación de listas de música a la que puedes acceder desde tu teléfono o tu computadora, pasando por la posibilidad de activar el modo “off-line” para seguir escuchando aun cuando no tengas internet. Solo pocos artistas se han negado a ser incluidos en el catálogo (The Beatles, The Doors, Led Zeppelin y AC/DC). En junio de 2013, Pink Floyd tuvo que ceder, y aceptó poner a disposición su música cuando el tema 'I wish you were here' fuera escuchado un millón de veces . ¿Cómo ganan los artistas? En base al número de reproducciones de sus canciones. Por supuesto que este modelo ha estado sujeto a críticas, pero sus ingresos y usuarios siguen creciendo. Interesante, ¿no? Por cierto, Spotify está disponible solo en algunos países y Perú no es uno de ellos.   


Escrito por

bensolis

Economista. Trato de no olvidar que tengo un blog.


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