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Más sobre Pensión 65

Publicado: 2011-08-15

Hace más de una semana escribí un artículo que me dejó bastante satisfecho tanto por lo que pude expresar como por el debate generado en los comentarios (sugiero revisarlo aquí). Esta segunda parte sobre Pensión 65 consiste en hacer ciertos disclaimers o descargos que creo necesarios. ¿Y las cifras? Para hacerla más interesante, y no aburrirlos con un post largo, lo paso para un tercer y último post.

Los Descargos del Post Anterior

La simpleza en la explicación no la invalida. Es cierto que la realidad es compleja, pero ningún modelo económico intenta capturar toda la realidad, sino sólo la parte relevante. Siempre habrá simplificaciones. Es más, la exposición del artículo pasado no llega a ser un modelo, simplemente una abstracción bastante sencilla, diseñada para cumplir con un objetivo: explicar la necesidad de otorgar una pensión solidaria a un tipo de agente basado en su interacción con otro tipo (o grupo) de agentes. Punto.

“Si no hay intermediarios en la explicación, ésta no sirve”. Falso. Los intermediarios –claramente– existen en la realidad, pero no son del todo necesarios en la explicación. Podríamos añadir intermediarios, y llegaríamos a conclusiones similares. Por ejemplo, un comentario propone la siguiente pregunta: ¿por qué no sube el precio del rabanito? En realidad el ejemplo estira un poco la realidad, podría ser que el rabanito (o chompa, o transporte público) cueste un poco más en la realidad, pero que dichos excedentes se quedan en los intermediarios que no les garantizan un empleo adecuado. En cualquier caso, la abstracción predice correctamente lo que recibe el campesino (generalizando, el trabajador que es final de la cadena productiva), su condición de pobreza y la característica de ausencia de sistema pensionario.

Aceptando su simpleza, me reafirmo en que el artículo cumple satisfactoriamente en explicar cómo existe una especie de subsidio hacia nuestro nivel de vida financiado por las malas condiciones laborales de quienes producen los bienes que consumimos. En ese sentido, el otorgamiento de una pensión solidaria financiada con impuestos actúa como una especie de compensación intertemporal (es decir, los impuestos de ahora ayudan a financiar las pensiones de quienes hace años produjeron bienes para nuestros padres y para nosotros en versión infantil).

Seré breve en el segundo asunto que quisiera abordar, pero me he explayado lo suficiente en los comentarios del post anterior que, nuevamente, sugiero revisar aquí. Este segundo asunto está relacionado al tipo de Programa que es Pensión 65 y a su “utilidad”. Aceptado que el Programa P65 tiene un carácter asistencial –asistencialista, dirían los detractores–, se plantea que el dinero podría ser gastado en otros rubros “más útiles”. Por ejemplo, en estimulación temprana, o en el cierre de las brechas de infraestructura en el país. Éstas son inversión, sin duda alguna, con mayores retornos. Es más, como bien lo plantea un comentarista (Alonso), “P65 es un gasto y no una inversión”. Quizás. Y el dinero es limitado. Ciertamente. Pero en las cuestiones de decisión de política, debe también incluirse un componente ético. No otorgar estas pensiones solidarias es equivalente a no honrar una deuda que se tiene con estas personas, por los motivos anteriormente expuestos y –espero– aceptados . La crítica aquí es que, a pesar de su justicia, P65 no es un gasto útil sino “meramente reivindicativo” y hasta “populista”. Por su carácter asistencial P65 apunta al alivio de la pobreza en la tercera edad y no a su superación permanente (que requiere medidas de política económica para la generación de empleo). Y, como ya ha sido notado por muchos, al igual que Juntos, P65 no es plata echada a la basura. Es aquí donde falla la abstracción propuesta en el artículo pasado. Porque quienes reciban el dinero, no lo incinerarán, como narré, sino que lo gastarán en alimentos o medicinas, consumo que colaborará a reactivar la economía.

¿Es Pensión 65 un invento populista de este gobierno?

Pues no. Como lo comenté oportunamente en un post de Economía de los Mil Demonios, esta no es la primera vez que se pone este tema en la agenda de la política social peruana. Ya el último Marco Macroeconómico (documento del MEF) del Gobierno de Toledo proponía una reforma de los sistemas de pensiones hacia un esquema "multi-pilar" (los MMM del Gobierno aprista o no mencionaron nada al respecto o propusieron otras cosas). Literalmente el MMM dice que:

"Se hace necesaria la implementación de una reforma que considere un esquema multi-pilar donde exista un sistema mixto que articule los dos sistemas, estableciendo criterios de solidaridad y manteniendo la administración privada de los fondos. Este esquema obligatorio consistiría en que una parte de las aportaciones de los trabajadores estaría destinada a un fondo para cubrir las pensiones mínimas del pilar solidario con la garantía del Estado y la parte restante estaría destinada al segundo pilar bajo la administración privada y brindaría una pensión complementaria"

Es decir, ya el saliente gobierno de Toledo planteaba un esquema de pensiones solidarias, financiadas por todos los trabajadores (en cristiano, un impuesto a la planilla), pero que el presente Gobierno (en sus Lineamientos...) ha manifestado que financiaría mediante el combate a la evasión tributaria de los actuales contribuyentes.

¿Y de dónde saco Toledo la idea en esos tiempos?

La idea tampoco era nueva en el 2006, sino que correspondía al esquema que sugiere el Banco Mundial en Averting The Old Age Crisis, un reporte de más de 400 páginas que sugiere otorgar funciones de ahorro previsional pero también distributivas al sistema de pensiones, mediante un sistema multipilares que incluya pensiones solidarias. Así, este sistema (identificado como “pilar público“) está orientado al alivio de la pobreza de las personas de tercera edad.

Cuando señalé esto en el post de @mildemonios, con el objetivo de negar que P65 correspondiera a un invento populista y antitécnico, que muchos utilizaban para atacarla, Hans me respondió que el Banco Mundial también aboga por otras medidas y que, si se pretende aplicar una recomendación deben aplicarse todas. Sino ninguna. El argumento no me pareció válido porque es difícil realizar reformas de golpe, y es más bien encesario diseñar transiciones en las políticas sociales. Pero sí me queda claro que P65 debe acompañarse de otras medidas en el ámbito laboral que garanticen su sostenibildad. En su diseño, por ejemplo, el monto de pensión solidaria no puede distorsionar los incentivos al ahorro previsional. En el plano de la formalización, ésta debe incetivarse paralelamente, de forma que en el mediano y largo plazo, disminuyan los requerimientos de pensiones solidarias, pues cada vez más trabajadores estarán incorporados a un sistema contributivo. Además, se debe ser bastante cuidadoso para focalizar el Programa (la entrega de la pensión no debe ser indiscriminada), y esto ya es un reto (¿vieron el informe en Cuarto Poder sobre las injusticias en el Programa Juntos?).

¿Y alguien utiliza este esquema?

Perdón por entrar en el modo Oblitas, pero Chile lo hace. Si vemos su caso, su sistema pensionario está conformado por tres pilares: el solidario, el contributivo y el voluntario (tal como lo sugiere el BM). El primero es el que viene de los ingresos nacionales y sirve para dar una pensión a aquellos que no pudieron aportar (o aportaron casi nada). El segundo y tercero sí están manejados por la AFP y es un poco a lo que estamos acostumbrados aquí en Perú. Pero ¡cuidado!, habría que ser Oblitas o haber leído sólo las cinco últimas líneas de este artículo (y no todo completo, incluyendo la primera parte y sus comentarios), para pensar que debemos aplicar P65 sólo porque Chile hace algo parecido. Primero porque la realidad de Chile es distinta (sus sistema laboral, su nivel de pobreza, incluso su geografía que facilita la fiscalización). Los argumentos para su aplicación (y los retos que ésta propone) son otros y han sido explicados en detalle. Y no solo Chile, Korea y otros muchos países utilizan el esquema multipilares o están en transición a él (ver este anexo). Pero nuevamente, esto no es una razón per se para aplicarlos.

Bueno, en el siguiente post las cifras y más consideraciones para la aplicación. De veras.


Escrito por

bensolis

Economista. Trato de no olvidar que tengo un blog.


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