Defendamos las lomas

Pensión 65: De la promesa a la implementación (I)

Publicado: 2011-08-04

Por diversas razones no tuve tiempo de escribir un post respecto a Pensión 65 en el blog, aunque participé mediante comentarios en diversos posts -cuya lectura recomiendo- de Hans Rothgiesser (los posts están aquí, aquí y aquí). El post que estoy escribiendo terminó siendo algo extenso. Para no aburrirlos, he decidido publicarlo por partes. Como siempre, sus comentarios son bienvenidos (pueden acceder a la sección de comentarios haciendo clic en el número de comentarios del post, debajo del título).

¿Por qué debería implementarse Pensión 65?

Algunos economistas que han comentado al respecto han mostrado desde rechazo hasta suspicacia con respecto a esta propuesta. Algunos la consideran populista, financieramente peligrosa, etc. Cualquiera de estas críticas, sin embargo, puede solucionarse mediante un diseño cuidadoso del programa. En el nivel académico no está el problema. Pero en el debate más cotidiano, ese que se da en los almuerzos familiares (o en las redes sociales) he notado todavía una pregunta que, espero ingenuamente, no esté detrás de algunas críticas de economistas:

¿Por qué debemos financiarles a "esa gente" una jubilación?

Mi expresión ha sido cuidadosamente seleccionada y espero a que entiendan a qué me refiero. Es claro que, como país, nos falta un sentido de solidaridad con los peruanos menos favorecidos. No sé si les ha pasado pero yo sí he tenido discusiones con personas que dicen "a mí me cuesta mi esfuerzo ganar mi sueldo, como para que otro se la lleve fácil con lo que yo le regalo". Algunos lo dirán de manera más soslayada, pero la idea es esa. Y este post no está orientado a explicarles la justicia de P65 desde un punto de vista piadoso o cristiano, sino desde un punto de vista económico.

Para comenzar el análisis, simplificaremos las cosas. Crearemos personajes y una moneda (la arroba) porque el objetivo de este post no es cuantificar (todavía). Es sólo inducirlos a la reflexión. Ocasionalmente responderé preguntas bobas para que no se aburran (pregunta así y respuesta así). Entonces... conviven en Perulandia (que no es Perú, no insistan) dos tipos de trabajadores (sí, sólo 2). El tipo A trabaja en una oficina, gana @1000 mensuales y pertenece al sistema único de pensiones al cual aporte regularmente y  el cual, a los 65 años le da una pensión de @900 mensuales. El tipo B es un campesino, no tiene un ingreso permanente, pero en promedio diríamos que gana @100 mensuales, no aporta a ningún sistema, y a los 65 años espera que alguno de sus hijos lo mantenga.

Nada muy complicado hasta ahora. El tipo B es, diríamos, pobre y el tipo A, no. De hecho viven lejos, lejísimos. No se conocen ni nunca lo harán. Pero hay algo que los une (y no es el sentimiento de ser perulandianos). Aquello que los une es que el tipo A se alimenta de rabanitos (y solo de rabanitos) que son aquello que el tipo B produce. ¿Cómo llegan los rabanitos de B a A? Una paloma mensajera ad-honorem los transporta. Y cada rabanito cuesta @0.20 ¿Cómo llega el dinero de B a A? La paloma mensajera tiene una pequeña bolsita.  Y este rabanito es, sin saberlo, el culpable de todo. Bueno no él, sino el mercado del rabanito, que no es lo mismo. Como sabrán, la expresión concreta de cómo interactuan la oferta y la demanda en el mercado es el precio. El tipo A está feliz porque solo come rabanitos, pero están relativamente baratos, así que le queda mucho sueldo mensual. ¿Qué hace con el resto del sueldo? Lo acumula. Entonces no tendría razón el sistema de pensiones. Ciertamente, digamos entonces que obtiene utilidad del mero hecho de observar cómo su dinero entra en combustión. ¿De dónde saca los fósforos? No molestes.

Lo que hay que preguntarnos, entonces, es si el precio efectivamente está reflejando todos los costos que debería. Porque, a pesar de la felicidad que muestra el tipo B en el presente, en realidad le gustaría tener más dinero. No es justo. Todos queremos tener más dinero. Cierto, pero nadie dice que el tipo B gane igual que el tipo A, pues su trabajo es claramente menos calificado. Pero quizás con que gane @200 tendría un nivel de vida decente.

Como verán, el tipo B en el futuro no está muy contento. Es comprensible. Literalmente no tiene en qué caerse muerto. ¿Y por qué es el rabanito (o su mercado) el culpable? Pues porque el precio falla en reflejar todos los costos. Si el precio se elevara y le permitiera al tipo B, en primer lugar tener un salario más decente, y en segundo lugar ahorrar para su jubilación, tendríamos una situación ideal. En ese escenario los rabanitos estarían más caros (el tipo A estaría algo menos feliz) pero esto permitiría un sueldo decente en el presente y una jubilación aceptable para el tipo B en el futuro.

Pero eso quizás pueda pasar en años o décadas. El problema lo tenemos ahora y necesitamos una solución ahora. Necesitamos un tercer agente, todopoderoso, al que la gente tenga una mezcla de miedo y respeto. Grande. Omnipresente. Con ayuda de este agente, el precio podrá estar en su nivel original (o muy cercano), pero le cobrará al tipo A un óbolo que utilizará para i) hacer una transferencia directa al tipo B en el presente, mejorando un poco su nivel de vida y ii) otorgarle una pensión al tipo B en el futuro para que tenga dónde caerse muerto. Es decir, tendríamos un escenario "Peor es nada":

Es una simplificación bastante exagerada, pero cumple con su objetivo. Es importante que nos demos cuenta que si los consumidores no asumimos un costo al pagar los precios de los bienes y servicios que consumimos, hay alguien -al final de la cadena productiva- que sí los está asumiendo. Por eso los programas sociales son importantes, porque ayudan a solucionar problemas de corto plazo en el escenario "Peor es Nada", durante nuestro lento (acaso existente) tránsito al escenario "Lo ideal".

La transferencia directa de las @50, ya es algo que hace el Estado a través de Juntos, por ejemplo (condicionándolo para su mejor funcionamiento). Pero Perú no tiene nada cercano a la jubilación de @100 otorgada al tipo B. Noten que con ninguno de estas intervenciones de Papá Noel, el tipo A (ni en el presente ni en el futuro) llegan a una misma situación, ni siquiera cercana. Por eso en el diseño de Pensión 65 es importante garantizar que el monto a ser recibido no introduzca incentivos perversos en el sistema pensionario. pero me estoy adelantando.

Entonces, si alguien más te hace esta pregunta:

¿Por qué debemos financiarles a "esa gente" una jubilación?

Puedes responderle: Porque la ausencia de jubilación de esas personas, en la mayoría de los casos, te permitió acceder a alimentos más baratos, a transporte (no digamos que de mucha calidad) pero más barato, a ropa confeccionada en Perú y barata. Y ahora corresponde que el Estado corrija esa situación. O mandarle el link de este post.

Si con este post ha quedado claro el fundamento económico de la necesidad de Pensión 65, a partir del siguiente ya podemos aterrizar la idea (incorporar la complejidad del problema, incluyendo a los empresarios) y hablar de números. CHAN. No se lo pierda.


Escrito por

bensolis

Economista. Trato de no olvidar que tengo un blog.


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