La economía como nunca la habías visto: clara.
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¿Qué es el “Santa Claus Rally”?

2008-12-19_pcw1

Tomado de The PC Weenies

A todos nos queda claro que Papá Noel (o Santa Claus) existe. Sino de qué otro modo llegarían los regalos a nuestros árboles. El objetivo del presente artículo no es, por tanto, desarrollar este tema, sino comentar el fenómeno que se conoce comúnmente como Santa Claus Rally.

Este concepto -jerga, si se quiere- corresponde al mercado de valores; es decir -perdonen la simplificación- al mercado donde se transan bonos, acciones y similares. Más concretamente, donde se juegan todos los días (hábiles) nuestros aportitos de pensiones. La bolsa, si se quiere simplificar al máximo, pero que conste que es, en realidad, más complejo.

El Santa Rally, o la “Carrera de Papa Noel” en castellano, es una elevación de los precios de las acciones en el mes de diciembre, más aun: en la semana en la que todos estamos pensando en pavos, chispitas mariposas y los planes para el año nuevo.

Uno diría que la gente se entusiasma tanto con los adornos rojos y verdes, con los villancicos que te ponen en Wong para que compres compulsiva y rápidamente, que dicho entusiasmo se traslada a la bolsa, y la gente comienza a comprar acciones. Ya conocen la historia. Más demanda, mayores precios.

Lo cierto es que una explicación algo más técnica es la compra adelantada por la consideración anticipada del Efecto Enero, es decir, una compra barata de acciones ahora para venderlas posteriormente a un precio mayor.

Pero, con la crisis mundial cuya recuperación se encuentra -creo, apedréenme si no es el caso- aún lejos, con el desempleo que campea por Estados Unidos,  ¿seguirá cumpliéndose el Santa Rally? ¿O será más bien que, cautelosos por el incierto desempeño de la economía, los inversionistas no se lancen a comprar? Estas preguntas llegan, convenientemente, algo tarde. Para dejarles comer el pavo y puré de camote con tranquilidad, pues. Veamos las cifras a posteriori.

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Sí, ya sé, no se ve nada. Basta con que vean en el gráfico de la izquierda las colitas ascendentes de los Índices Bursátiles (es decir de la Bolsa) Limeños. Comenzó a crecer el día antes de Nochebuena, y para el 4 de enero éste ya había trepado un 3%.Lo mismo para el índice Dow Jones Industrial Average (gráfico de la derecha), que es el equivalente para los gringos.

La gran pregunta es: ahora que Papá Noel ha regresado al Polo Norte ¿qué pasará con la Bolsa Limeña? ¿Confianza o especulación?

Estados Unidos podría derrotar a la recesión jugando a la mano peluda

Atención a esta noticia que hoy me volteó el cerebro:
Mankiw y Krugman quieren crear inflación eliminando dólares por sorteo
Lo nunca visto. Gregory Mankiw, asesor económico de Bush y prestigioso profesor de Harvard, y el premio Nobel Paul Krugman abogan por eliminar dólares mediante sorteo y así incentivar el consumo y el crédito para salir de la recesión. La respuesta a la crisis es crear una inflación elevada.

De niño, mis primos y yo jugábamos un juego de cartas que llamábamos “La Mano Peluda” (o Cochino o Apestoso o… ustedes entienden). El juego consistía básicamente en repartir los naipes entre todos y sustraer cartas del vecino inmediato, arrojándolas luego una por una al centro de la mesa. Las cartas pasaban de mano en mano, dejando el as de espadas para el final. Así, quien se quedaba con este naipe, perdía: era el apestado.

Krugamn y Mankiw (ilustres autores de los libros de economía que todos los estudiantes de esa carrera hemos tenido que leer) proponen un mecanismo muy parecido al de “La Mano Peluda”.El razonamiento aquí es –qué duda cabe– ingenioso. Si se quiere reactivar la economía, se necesita que los dólares se muevan de mano en mano con rapidez. ¿Cómo hacerlo? Anunciando que, en un año, los billetes de determinada serie dejarán de ser de curso legal. Así, los dueños de dichos billetes buscarán deshacerse de ellos, gastándolos. Quienes los reciban, los invertirán o comprarán más cosas. Nadie querrá tener esos billetes, y buscarán pasárselos a otra persona, como el as de espadas en “La Mano Peluda”. Gasto seguro, reactivación asegurada.

(Sólo un ojo peruano objetaría este mecanismo. Personalmente creo que, en base a las expectativas futuras, la gran mayoría de agentes simplemente no recibiría los billetes que dejarán de circular en un año, por miedo a no poder deshacerse oportunamente de ellos. ¿Irreal? Recuerden que hace cuatro años, en Perú, nadie te recibía un dólar de serie CB-B2, porque se presumía su falsedad. No estábamos seguros de que el billete pasaría; por tanto, no lo recibíamos).

Pero el mecanismo mencionado es un ejemplo utópico que dio un alumno de Mankiw en clase. Krugman y Mankiw abogan, en realidad, por la conveniencia de una inflación elevada que, para el caso, es más verosímil y tendría los mismos efectos reactivadores. ¿Cómo así? Tanto el esquema de “La Mano Peluda” como una alta inflación devienen en tasas de interés negativas. Es decir, no préstamos a una tasa de interés baja o barata. No. Más bien te pagan por tomar un préstamo. Y te incentivan, claro, a gastarlo.

Ahora, leo en Reuters acerca del incremento en el nivel de precios de Estados Unidos:

WASHINGTON (Reuters) - Los precios al productor de Estados Unidos subieron un sorprendente 1,8 por ciento el mes pasado, mientras que la producción industrial creció con fuerza, lo que despertó los temores inflacionarios en los mercados financieros*.
Interesante. Inflación en Estados Unidos.

El asunto es mucho más complejo; por ello, sugiero con vehemencia que lean el artículo original de Mankiw, publicado en the New York Times. Definitivamente una pincelada de genialidad que sólo se le podría ocurrir a un economista que piensa en norteamericano y para norteamericanos. ¡La inflación como solución a la crisis! (Aunque con el pequeño margen de ganancia de las empresas norteamericanas, una inflación podría -también- asfixiarlas aun más).

Pero, cuidado con que un presidente peruano, extraviado él, pensara en norteamericano y decidiera ordenar prepotentemente que el BCR se encargue de elevar la inflación –en honor a los viejos tiempos. Lo sé, es una locura. No le digan.

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*Evidentemente el miedo aquí es que la Fed (que es el BCR gringo: la autoridad monetaria) decida que es momento de poner el freno a la economía. ¿Por qué? Pues porque el paquete de estímulo económico de Obama (787 mil millones de dólares lanzados alegremente al mercado), entre otras cosas, estaría calentando la economía, trasladándose a los precios. Nos ha pasado. En esta columna de ‘El respondón’ expliqué un poco cómo funcionó este mecanismo en el caso peruano.

La crisis

Si no sabes japonés, no entenderás nada del siguiente video de treinta segundos. Pero ayudará a comprender la magnitud de la crisis que vivimos (alguien por ahí se ha atrevido a hablar de la crisis en pasado).

El señor japonés del vídeo es Tadashi Yamashina y anuncia, debido a la crítica situación financiera de TOYOTA, el retiro de la mencionada empresa de la Fórmula 1. Un japonés llorando.

Imagen de previsualización de YouTube

Blog Action Day (Dejavu)

Si Adam Smith viviera y se enterara de que los osos polares están muriendo ahogados, reformularía sin lugar a dudas su teoría de la mano invisible[1], al menos de manera tal que no sea usada a diestra y siniestra para justificar el desbande total. La contundencia de la crisis climática es aplastante y lo más triste es que ha sido causada en gran medida por —sí, adivinaron— el Homo economicus.

Aun así, quizás sea una de esas verdades que nos negamos tozudamente a creer, complementada algunas veces por ese recurrente —y estúpido— comportamiento que nos hace pensar que minimizando los problemas, nos deshacemos de ellos, o al menos dejan de afectarnos. O aun peor, la egoísta certidumbre de saber que somos aves de paso en este mundo y que si nuestros padres nos dejaron un hoyo enorme en la capa de ozono, nosotros por qué no hemos de hacer con la tierra desmadre y medio.

El problema viene de las grandes empresas que contaminan[3], pero también de la inescrupulosidad con la que derrochamos recursos y energía los ciudadanos, como dicen algunos, de a pie. Y todos han buscado su beneficio. Eso es algo que, hasta hace un tiempo, los modelos económicos no lograban incluir. De hecho, ni siquiera fueron conscientes del problema por mucho tiempo.

Aceptado el problema, lo cierto es que tú que lees este blog —o en el extremamente improbable caso de que seas un importante gerente de una trasnacional: buenas noches señor— no cerrarás el caño mientras te cepillas los dientes ni apagarás las luces cuando abandones un cuarto —ni su minera dejará de envenenar los ríos de las comunidades aledañas. Así funcionan las personas —y me incluyo, porque soy una persona, aunque a veces lo pienso con insistencia— en este tipo de cosas: les parece bonito, necesario, hacen una pancarta. Fin del asunto.

¿Cómo se solucionan este tipo de problemas? Veamos las pensiones de seguro, por ejemplo. Todos saben que son necesarias, pero lo más probable es que si no nos obligaran a ahorrar parte de nuestros ingresos para percibirlos a manera de pensión en el futuro, éste dinero terminaría en un viaje al Caribe o en un televisor plasma, y terminaríamos comiendo galletas de soda de abuelos[2]. Sí pues, el Estado es necesario, una vez más. Si comprendemos que la solución al problema climático no vendrá solamente de parte de las personas conscientes, sino que será necesaria cierta coacción por parte del Estado, estaremos bien encaminados. Podría considerarse un desincentivo a la inversión, podrán decir algunos. Cierto. De hecho, ser un lugar donde se te permite hacer lo que te la gana con los recursos naturales es un gran incentivo a la inversión. Y una gran estupidez, también. ¿De qué nos servirá tanto dinero e inversiones si no podremos disfrutarlas propiamente?

Hay quienes dicen que el problema del calentamiento global —por ejemplo— es sólo una invención para articular a gente en torno a un ideal activista. Yo dudo que esto sea así. Pero si así fuera, eso no sería pretexto para continuar destruyendo el planeta en el que vivimos. Un poco de cuidado no nos haría mal, ¿verdad?

[1] La imagen de la mano invisible propuesta por Smith afirma que la búsqueda del bienestar particular por parte de los agentes, llevará al bien común. La superlativa simplicidad a la que ha sido reducido el argumento de Smith, sin embargo, ha sido una peligrosa arma de defensa pseudoliberal.
[2] Esto es, más o menos, lo que se llama un bien preferente.
[3] Las externalidades, situación por la cual un individuo afecta a otros sin considerar el costo social sino solamente el propio, son un asunto del que espero poder escribir en un futuro no tan lejano.

¿Bolivia la rompe?

Ah, pobre Alan. Esta noticia debe haberle desorbitado los ojos. Pero es cierto -o quién sabe. Al menos eso dice el Informe de Política Monetaria (IPM) del Banco Central de Bolivia. Debe ser duro saber que quien viene a tu chacra y te dice que antes eras menos gordo y más antiimperialista -todo lo cual es cierto, pero bueno- te quite además el mérito en América Latina de ser el país con mejor performance macroeconómica (¿se acuerdan del discurso del ALC-UE y la APEC?). Lo leo por primera vez en Inca Kola News.

De acuerdo con el IPM, la inflación a julio del 2009 en Bolivia fue de 2,1% ; mientras que la página del BCRP nos dice que la inflación peruana fue de 2,69% (es decir, ya está dentro del rango meta, aunque vale decir que la inflación subyacente, es decir la que excluye los componentes volátiles, está todavía en 4,38%). La meta que el propio Banco Central se puso fue de una inflación entre 1% y 3%. Ouch.

Ahora, la inflación de Bolivia es la siguiente (cortesía de mi paint):

inflacion-boliviana
¿O sea que mientras que aquí la inflación tope llegó a poco más de 6%, allá estuvo alrededor de 17%? ¿Y mientras nosotros, después de un año,  recién convergemos al 3%, en Bolivia ya están por el 2%? Suspicacia (y piconería, tal vez). No más suspicacia de la que mostraría al ver la cifras del INEI de la pobreza peruana, pero bueno. Por cierto, hasta ahora nadie le aclara a Farid Matuk sus preguntas, eh.

Y a sugerencia de un comentarista…
Sí, quizás sea bueno ver que es lo que dicen otros, no necesariamente a otros a los que les crea, porque después de todo el FMI dijo que Perú crecería al 5%, pero bueno. Veamos que tienen que decir. Aquí, dicen que el crecimiento esperado para Bolivia en el 2009 es de 2,9% -que es bastante para estas épocas de crisis- y la inflación la proyectan del orden del 6,1%. O sea, nunca tan optimistas como en el propio país (algo así como acá). Claro, ya sabemos que Bolivia y el IMF no son precisamente amigos. Nota: el mismo reporte proyecta un crecimiento de 4,5% a Perú.

En todo caso, no pretendo descalificar al Banco Central de Bolivia, estoy seguro de que algún boliviano caerá -por error- en este blog en el 2017 y me rectificará. Pero hasta entonces, ¿a alguien se le ocurre alguna explicación*?

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* ¿Nacionalización de los hidrocarburos? Si hay un Acuerdo energético con Venezuela por venta de crudo barato, ¿sólo el descenso de precios internacionales de alimentos logró ese bajón?

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