Entren los que quieran
Artículo para la edición 214 de Revista Ideele.
Sobre Inclusión social, populismo y otros conceptos.
La pobreza en el Perú se ha reducido significativamente en la última década: del 54,8% de la población nacional en el 2001 al 31,8% en el 2010. Pero vayamos más allá: en ese mismo periodo, el gasto real per cápita mensual se elevó 34,2% a nivel nacional. Más aun: en el ámbito rural el crecimiento fue de 51,1% en dicho periodo. Sin duda, esto representa un avance importante, pero debemos considerar que las estadísticas esconden —a veces— lo más importante. En el 2010, el gasto real per cápita mensual nacional urbano promedio fue de S/.475, mientras que el rural llegó a apenas S/.210 (S/. 193 en la sierra rural). En pocas palabras, la desigualdad disminuye pero persiste.
Sabiendo que la desigualdad retrocede lentamente, pareciera que tenemos la receta para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, y que es cuestión de unos cuantos gobiernos más en la misma línea para que nuestros problemas se solucionen. Nada más ajeno a la realidad: cuando el presidente García tomó el poder, en julio del 2006, la Defensoría del Pueblo daba cuenta de 84 conflictos en todo el país, pero el último reporte de esta institución (octubre del 2011) indica que existen actualmente 217 conflictos (154 activos y 63 latentes). Algo queda claro: no todo es dinero. Tenemos un problema grueso de ciudadanía, y este Gobierno tiene la tarea de solucionarlo.
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