Pensión 65: De la promesa a la implementación (I)
Por diversas razones no tuve tiempo de escribir un post respecto a Pensión 65 en el blog, aunque participé mediante comentarios en diversos posts -cuya lectura recomiendo- de Hans Rothgiesser (los posts están aquí, aquí y aquí). El post que estoy escribiendo terminó siendo algo extenso. Para no aburrirlos, he decidido publicarlo por partes. Como siempre, sus comentarios son bienvenidos (pueden acceder a la sección de comentarios haciendo clic en el número de comentarios del post, debajo del título).
¿Por qué debería implementarse Pensión 65?
Algunos economistas que han comentado al respecto han mostrado desde rechazo hasta suspicacia con respecto a esta propuesta. Algunos la consideran populista, financieramente peligrosa, etc. Cualquiera de estas críticas, sin embargo, puede solucionarse mediante un diseño cuidadoso del programa. En el nivel académico no está el problema. Pero en el debate más cotidiano, ese que se da en los almuerzos familiares (o en las redes sociales) he notado todavía una pregunta que, espero ingenuamente, no esté detrás de algunas críticas de economistas:
¿Por qué debemos financiarles a “esa gente” una jubilación?
Mi expresión ha sido cuidadosamente seleccionada y espero a que entiendan a qué me refiero. Es claro que, como país, nos falta un sentido de solidaridad con los peruanos menos favorecidos. No sé si les ha pasado pero yo sí he tenido discusiones con personas que dicen “a mí me cuesta mi esfuerzo ganar mi sueldo, como para que otro se la lleve fácil con lo que yo le regalo”. Algunos lo dirán de manera más soslayada, pero la idea es esa. Y este post no está orientado a explicarles la justicia de P65 desde un punto de vista piadoso o cristiano, sino desde un punto de vista económico.
Para comenzar el análisis, simplificaremos las cosas. Crearemos personajes y una moneda (la arroba) porque el objetivo de este post no es cuantificar (todavía). Es sólo inducirlos a la reflexión. Ocasionalmente responderé preguntas bobas para que no se aburran (pregunta así y respuesta así). Entonces… conviven en Perulandia (que no es Perú, no insistan) dos tipos de trabajadores (sí, sólo 2). El tipo A trabaja en una oficina, gana @1000 mensuales y pertenece al sistema único de pensiones al cual aporte regularmente y el cual, a los 65 años le da una pensión de @900 mensuales. El tipo B es un campesino, no tiene un ingreso permanente, pero en promedio diríamos que gana @100 mensuales, no aporta a ningún sistema, y a los 65 años espera que alguno de sus hijos lo mantenga.
Nada muy complicado hasta ahora. El tipo B es, diríamos, pobre y el tipo A, no. De hecho viven lejos, lejísimos. No se conocen ni nunca lo harán. Pero hay algo que los une (y no es el sentimiento de ser perulandianos).
Aquello que los une es que el tipo A se alimenta de rabanitos (y solo de rabanitos) que son aquello que el tipo B produce. ¿Cómo llegan los rabanitos de B a A? Una paloma mensajera ad-honorem los transporta. Y cada rabanito cuesta @0.20 ¿Cómo llega el dinero de B a A? La paloma mensajera tiene una pequeña bolsita. Y este rabanito es, sin saberlo, el culpable de todo. Bueno no él, sino el mercado del rabanito, que no es lo mismo. Como sabrán, la expresión concreta de cómo interactuan la oferta y la demanda en el mercado es el precio. El tipo A está feliz porque solo come rabanitos, pero están relativamente baratos, así que le queda mucho sueldo mensual. ¿Qué hace con el resto del sueldo? Lo acumula. Entonces no tendría razón el sistema de pensiones. Ciertamente, digamos entonces que obtiene utilidad del mero hecho de observar cómo su dinero entra en combustión. ¿De dónde saca los fósforos? No molestes.
Lo que hay que preguntarnos, entonces, es si el precio efectivamente está reflejando todos los costos que debería. Porque, a pesar de la felicidad que muestra el tipo B en el presente, en realidad le gustaría tener más dinero. No es justo. Todos queremos tener más dinero. Cierto, pero nadie dice que el tipo B gane igual que el tipo A, pues su trabajo es claramente menos calificado. Pero quizás con que gane @200 tendría un nivel de vida decente. 
Como verán, el tipo B en el futuro no está muy contento. Es comprensible. Literalmente no tiene en qué caerse muerto. ¿Y por qué es el rabanito (o su mercado) el culpable? Pues porque el precio falla en reflejar todos los costos. Si el precio se elevara y le permitiera al tipo B, en primer lugar tener un salario más decente, y en segundo lugar ahorrar para su jubilación, tendríamos una situación ideal. En ese escenario los rabanitos estarían más caros (el tipo A estaría algo menos feliz) pero esto permitiría un sueldo decente en el presente y una jubilación aceptable para el tipo B en el futuro.
Pero eso quizás pueda pasar en años o décadas. El problema lo tenemos ahora y necesitamos una solución ahora. Necesitamos un tercer agente, todopoderoso, al que la gente tenga una mezcla de miedo y respeto. Grande. Omnipresente. Con ayuda de este agente, el precio podrá estar en su nivel original (o muy cercano), pero le cobrará al tipo A un óbolo que utilizará para i) hacer una transferencia directa al tipo B en el presente, mejorando un poco su nivel de vida y ii) otorgarle una pensión al tipo B en el futuro para que tenga dónde caerse muerto. Es decir, tendríamos un escenario “Peor es nada”:
Es una simplificación bastante exagerada, pero cumple con su objetivo. Es importante que nos demos cuenta que si los consumidores no asumimos un costo al pagar los precios de los bienes y servicios que consumimos, hay alguien -al final de la cadena productiva- que sí los está asumiendo. Por eso los programas sociales son importantes, porque ayudan a solucionar problemas de corto plazo en el escenario “Peor es Nada”, durante nuestro lento (acaso existente) tránsito al escenario “Lo ideal”.
La transferencia directa de las @50, ya es algo que hace el Estado a través de Juntos, por ejemplo (condicionándolo para su mejor funcionamiento). Pero Perú no tiene nada cercano a la jubilación de @100 otorgada al tipo B. Noten que con ninguno de estas intervenciones de Papá Noel, el tipo A (ni en el presente ni en el futuro) llegan a una misma situación, ni siquiera cercana. Por eso en el diseño de Pensión 65 es importante garantizar que el monto a ser recibido no introduzca incentivos perversos en el sistema pensionario. pero me estoy adelantando.
Entonces, si alguien más te hace esta pregunta:
¿Por qué debemos financiarles a “esa gente” una jubilación?
Puedes responderle: Porque la ausencia de jubilación de esas personas, en la mayoría de los casos, te permitió acceder a alimentos más baratos, a transporte (no digamos que de mucha calidad) pero más barato, a ropa confeccionada en Perú y barata. Y ahora corresponde que el Estado corrija esa situación. O mandarle el link de este post.
Si con este post ha quedado claro el fundamento económico de la necesidad de Pensión 65, a partir del siguiente ya podemos aterrizar la idea (incorporar la complejidad del problema, incluyendo a los empresarios) y hablar de números. CHAN. No se lo pierda.









Realmente interesante tu explicación…
la explicacion es mas que clara, y en realidad el problema no radica en la falta de conocimiento de esta explicacion, sino en la falta de propuestas concretas para reducir la brecha. si bien es cierto que en cuanto a que mayor formación tenga una persona mayor sus ingresos, tambien es cierto que estamos acostumbrados a buscar lo barato (aunque ganemos mas) y no lo justo. y esos lo vemos en detalles pequeños, nos quejamos por que domingos y feriados el pasaje cueste 50% mas y no vemos que mientras algunos pueden pasear otros tienen la necesidad de trabajar (claro esta que tambien hay abusos como la extincion del 1/2 pasaje, universitario o escolar cobrando el 50% pasaje del directo que nunca se lo cobran a nadie y solo esta para justificar el cobre del medio pasaje como si fuera el urbano, aclaro que ya no soy estudiante).
Hay dos opciones, enseñamos a ser solidarios u obligamos a serlo, la propuesta va por el lado de obligar por lo menos hasta que la gente lo entienda.
pero del mismo modo es necesario reglamentar y fiscalizar para que el dinero llegue al destino correcto, por ejemplo que le llegue al campesino de tu ejemplo, que trabajo toda su vida para sobrevivir él y su familia, y no a aquellos que no lo hicieron.
mencionas el programa juntos, que tambien va por el lado de un estado solidario, pero que sin embargo se encuentran casos de personas que reciben el dinero y no lo usan con los fines que deben, o personas que reciben sin ser verdaderos merecedores de dicho bono.
Discrepo con tu análisis. Caes en el simplismo, y degenera toda la explicación.
Tu primero problema radica en la “paloma mensajera” ad honorem. Incluye intermediarios entre el campo y las ciudades y toda la teoria se cae. Es aquí donde se pierde. Si el campesino no tiene un sistema de pensiones y no gana lo que “debería” ganar es por la brecha de INFRAESTRUCTURA que existe. Si se cubirera esta, se eliminaría todo el “dilema” que tratas de plantear, y el campesino estaría en capacidad de, produciendo rabanitos, ganar todo ese diferencial que se pierde, y estar informado sobre las pensiones.
Pension 65 tiene como objetivo ALIVIAR un problema, no solucionarlo. Ese dinero debe ser usado para SOLUCIONAR el problema, reduciendo la brecha de infraestructura.
Pensión 65 es tan asistencialista como la peor de las medidas fujimoristas.
Gracias a todos por sus comentarios. Procedo, como corresponde, a hacer los descargos ante Alonso.
Creo que mi ejemplo es simple, pero no simplista. Se abstrae de la realidad y toma los elementos más relevantes. Podríamos, como dices eliminar a la paloma ad-honorem (bueno, sacarla del ejemplo, quiero decir) e introducir intermediarios. Tantos intermediarios como quieras, con la condición de que sea siempre el final de la cadena productiva el que se ve perjudicado. Como, en efecto, es en la realidad. Basta ver cuánto cuestan los vegetales en las partes más desarrolladas del mundo (o el transporte público o los mismos taxis), como consecuencia de la ausencia de formalidad en sus sectores.
Te doy parcialmente la razón, la brecha de infraestructura ayuda a explicar el problema, pero no es lo único que la determina. Es todo un enredo intergeneracional incluso en el que se mexcla la infraestructura, capital humano, e incluso (diría Figueroa en la sociedad sigma), una cuestión de activos políticos (ciudadanía). Pero seamos concretos.
Al modelo propuesto, que es más que todo una historia, le falta muchísimo, casi todo (¿cómo se sale de la pobreza?, por ejemplo, ¿se puede pasar de B a A?). Pero cumple con el objetivo que me propuse, describir sólo cual fotografía la realidad.
Pensión 65 ciertamente está orientado a aliviar un problema. Y la discrepancia entre nosotros aquí está en que tú crees que el problema solo debe solucionarse, y yo creo que se soluciona a largo plazo, pero que también debe aliviarse mientras tanto.
Lo que para muchos es populista y asistencialista, para otros es una necesidad. Estoy de acuerdo en invertir en infraestructura para revertir la situación precaria de gran parte de la población. Aun si invirtieramos a un ritmo impresionante… ¡en 3 años! (imposible, pero soñemos), ¿habríamos “solucionado” el problema?. Quizás en gran medida para las siguientes generaciones, ¿pero la gente que ya envejeció (que ya tiene 65 años o más)?
Pensión 65 va por ese lado. OK, tomemos políticas (eso quizás le corresponde a los Ministerios de Trabajo, Producción, etc) que garanticen la superación de la pobreza, y que más gente se incorpore al sistema formal y todos tendrán una pensión decente.. en el futuro (en 30 o 35 años). Pero los efectos del pésimo sistema que YA tenemos se ven AHORA.
No confundamos el clientelismo de la MAYORÍA de programas fujimoristas, con el asistencialismo inherente a cualquier Programa Social. La mayoría de programas sociales están orientados al alivio de los efectos de la pobreza. La superación permanente de la pobreza deriva más bien de un modelo económico que genere más empleo y un mejor capital humano. Pero debe hacerse algo mientras tanto. ¿O no?
Ben qué tal? Probablemente, si nunca hubiera estudiado algo de economía, me quedaría realmente sorprendido por tu capacidad de explicar una problemática real.
Sin embargo, lamentablemente tu solución es demasiada simplificada. Vamos a tu @… ¿Tienes alguna idea de cuánto podría costar implementar un sistema como pensión 65 a las arcas fiscales? No son ni 10 y ni 20 arrobas. De ahí, separar a las personas en 2 grupos no es lo adecuado. De hecho, simplificas todo entre el “Rico” y el “Pobre”, pero tienes que entender que ambos se rigen bajo esquemas distintos como para compararlos. No puedes mezclar papas con camotes.
En fin, si bien debo admitir que tienes una gran capacidad para explicar conceptos, te sugeriría que evites usar algunas “simplezas” que sólo servirán para que las personas tengan fundamentos “infundados”. Saludos!
Entonces, estamos de acuerdo en que Pensión 65 es asistencialista, y no plantea soluciones concretas ni a la pobreza, ni a la falta de capacitación en las regiones alejadas de Lima.
Ahora, tu planteas que este problema debe aliviarse. Yo planteo que el dinero no es infinito. Tenemos que elegir en donde distribuir el dinero. Pensión 65 es demasiado ambicioso en lo que implica el gasto como para que su objetivo sea asistencialista. Me gustaría que alguien haga el estudio de cuando se puede reducir la brecha de infraestructura, o a cuantos campesinos se puede capacitar con programas como Sierra Productiva, con el dinero de un solo año de Pensión 65.
Tu planteas que la mayoría de programas sociales son asistencialistas. Yo planteo que es momento que esto se detenga. Este programa cuesta 2.5 más veces que Juntos, y los beneficiados, lamentablemente, si bien podrán tener una vejez digna, no son parte de la PEA activa para que devuelvan al país con algún tipo de contribución.
Toda esa plata, en Juntos, en Sierra Productiva, o en varios otros programas, seria parte de la solución, al reducir la informalidad, aumentar la capacitación de la base de la PEA, entre otros.
En pocas palabras, usar Pensión 65 es comprarte un carro que funciona peor que otros, y es más caro.
Hola Manuel, gracias por el comentario. Es recontra simplificado, pero -como has estudiado economía- ¿qué modelo en economía no lo es?. Lo importante es que capture los aspectos relevantes de lo que quieres describir y a lo que quieres proponer una solución.
Podía introducir, como sugiere Alonso en un comentario anterior, más intermediarios en la cadena productiva. Pero eso crea una complejidad innecesaria. Yo quiero explicar cómo los de abajo no tienen sistema de pensión alguno y el efecto de eso. Podríamos introducir intermediarios con: i) el sistema nacional de pensiones, ii) los empresarios mineros, iii) los empresarios de otro tipo, etc etc. Pero no es necesario para mi objetivo.
Como dices, las @…., es decir, la cuantificación es necesaria. Nadie se puede lanzar a aplicar esto sin saber cuánto costará. Por eso dije que este primer post es como una inducción sobre la necesidad del problema. Como verás en el debate que paralelamente estoy teniendo con Alonso, no todos están de acuerdo en que esto deba ser una prioridad. Mi objetivo es plantear por qué sí lo es. En el siguiente post, pasaremos de arrobas a nuevos soles. Y de pobres/no pobres, a pobres extremos/pobres no extremos/no pobres. Quizás sea muuuuy importante, pero extremadamente caro también.
Gracias por el comentario, las simplezas son parte de la abstracción para modelar la realidad, o en algunos casos sólo para que no se aburran y lleguen al final del artículo, que ya es una empresa bastante complicada en economía. Saludos!
Alonso,
Hagamos premisas con más precisiones, a ver si estás de acuerdo con ellas,
PREMISA #1: Estamos de acuerdo en que Pensión 65 es un programa de carácter asistencial, pero que tú le das una connotación negativa y yo no.
PREMISA #2: Pensión 65 no plantea solución a la pobreza de largo plazo (es obvio que al aumentar el ingreso por hogar, algún efecto de corto plazo habrá en la pobreza, al igual que con Juntos) ni plantea capacitación en regiones alejadas de Lima. Y no lo hace…. porque no es su objetivo.
PREMISA #3: El dinero es escaso, y debe asignarse inteligentemente. Esto es una verdad, en realidad.
Sobre los detalles de cuantificación (vitales, como le digo a un comentarista anterior, puede ser que esto sea muuuuy importante, pero en efecto muuuy caro también), publicaré una segunda parte del post.
De lo que entiendo, estamos los dos viendo la misma figura, sólo que uno tiene una OPINIÓN distinta. Es decir uno cree que es importante y prioritario, y el otro no.
De tu comentario, infiero que tu razón fundamental para relegar a Pensión 65 en la lista de prioridades es que no invierte en integración nacional (crucial para desarrollar mercados) y que no invierte directamente en capital humano. Es decir, el problema no es que sea “asistencialista”, porque también lo son la educación pública o la asistencia médica universal (bueno, ni que fueran buenas), o Juntos (que se asegura de que los niños vayan al colegio y pasen chequeos médicos regulares), sino darle dinero a gente que ya está al final de su ciclo vital. Puede sonar cruel, pero es un argumento totalmente válido. ¿Por qué no invertir el dinero en estimulación temprana en lugar de dárselo a los más ancianos? Totalmente válido. Pero una cosa no excluye a la otra. El dinero no es infinito, pero puede focalizarse (ya asumirás por dónde irá la segunda parte de mi post) e invertirse en dos tipos de programas a la vez. ¿Por qué dejar desprotegido a un sector de la población altamente vulnerable y que trabajó mucho tiempo por el país, bajo un sistema laboral defectuoso del cual tú, como Estado, tienes la responsabilidad? Claro, si cuesta excesivamente, no procede. Pero nuestra discusión (en el post) y tal como la planteo no es el costo, sino la justificación de siquiera proponerlo.
No perdamos de vista que, además, los beneficiarios de Pensión 65 no se comerán los billetes que reciban. Los gastarán. Viajarán. Comprarán más cosas, incluyendo medicinas. Los más “jóvenes”, podrían empezar pequeños negocios, en unión con sus hijos. Es más, si este programa comienza en las localidades más pobres donde, como bien sabemos, no hay muchos bienes suntuarios que comprar y donde muchas veces la única actividad es la agricultura, ¿no será consecuencia natural que parte de este dinero se invierta en la actividad agrícola familiar?
PREMISA #4: Tu planteas que se detenga el “asistencialismo” de los programas sociales, y yo planteo que éste se detendrá gradualmente (tendrá menos beneficiarios) como consecuencia de la mayor inversión paralela en infraestructura, capital humano, etc. De la forma que yo lo veo, no pueden detenerse los programas de este tipo. El Estado tiene el deber ineludible de crear una red de protección social para los pobres. No es aceptable retirar (o no aplicar) programas de alivio a la pobreza, porque se están haciendo inversiones (cuyo efecto y maduración sobre la pobreza se verán en años o decadas).
PREMISA #5: Estamos de acuerdo en que hay inversiones cuyo efecto directo sobre la pobreza (capital humano) son más eficientes en el largo plazo. En mi opinión P65 no tiene efecto cero en esa variable, y responde más a la necesidad de extender una red de protección social a un sector vulnerable que se encuentra en esa situación como consecuencia de un sistema laboral precario que es responsabilidad del Estado.
Saludos!
Hola Ben, es interesante que trates de explicar de forma sencilla la P65. En mi blog de la mula (http://javierolivera.lamula.pe) tengo varios posts sobre ese tema y estimaciones de lo que costaría el programa, usando data administrativa y también de encuestas de hogares. Antes que tener “consideración” con los ancianos pobres, yo argumentaba que más bien ellos tienen “derechos” a obtener una ayuda del Estado, dado que hasta el trabajador más humilde ha pagado impuestos (IGV, ISC) durante toda su vida. También hay un libro sobre el tema publicado hace una semana por la OIT y PUCP, en donde hay dos capitulos de estimaciones del costo de la P65: (http://www.oit.org.pe/WDMS/bib/publ/libros/2011/foro_envejecimiento_pnc%5Bjg%5D.pdf) “Envejecimiento con dignidad. Por una pensión no contributiva”
Bensolis, veo que en los comentarios se han desviado un poco del tema del post.
El problema que yo veo es que, en mi opinión, tu ejemplo no responde la pregunta que te hiciste al principio “¿Por qué debemos financiarle la jubilación a esta gente?”
Tu ejemplo parece apuntar mas bien a justificar la transferencia de riqueza de “ricos” a “pobres” (¿Robin Hood?). Por ejemplo, podrías mantener el ejemplo y aplicarlo para justificar un control de precios o con un subsidio a los rabanitos para mantener la imagen regalona de papa noel.
Dejando de lado eso por un momento, existe otra pregunta fundamental que debería responderse (si, se que es una simplificación, pero todo el ejemplo se basa en esta premisa): ¿Por qué no sube el precio de los rabanitos?
Tu modelo asume que los únicos que consumen los rabanitos baratos son “acomodados” en el sentido que poseen excedentes económicos. Si bien eso es aplicable a un número importante de gente, no es el caso de la mayoría de peruanos.
Estoy totalmente de acuerdo en que el precio de los rabanitos debería subir. Por qué no sube? porque la mayoría de peruanos que consumen los rabanitos no pueden afrontar un precio superior. Si suben los rabanitos, pasarán a los fideos. En ese sentido, y manteniendome dentro de tu modelo, Pensión 65 sería una forma de subvención indirecta para mantener los precios bajos.
Podría ser una forma de paliativo temporal en tanto se busca resolver el verdadero problema, ok, pero entonces tendría que aclararse: Pension 65 tendrá carácter temporal? de qué bolsillo del estado saldrá el dinero? cómo se seleccionará a los beneficiarios? cuales son las medidas reales para resolver el problema? a qué plazo? tenemos suficiente dinero para llevar adelante Pensión 65 y además mejorar (en algunos casos crear) la infraestrutura vial y de comunicaciones, la educación, capacitación y organización de los agricultores?
El problema de estos programas son las filtraciones, en el Perú es muy fácil demostrar “la pobreza”, por la informalidad que existe en toda la economía, es mas la mayoría de peruanos no aportan para tener una pensión, lo que no significa que sean pobres, Tampoco sus propiedades están registradas. Tal vez si el programa se circunscribe al área rural mas deprimida del pais y a partir de los 70 años se logren efectos mas reales y no desincentive el ahorro previsional
Hay un problema de fondo en los comentarios (ademas de la obvia inclinación a dar la contraria sólo porque es un plan “del cachaco) que es que la gente se ha olvidado que el Estado tiene como labor principal, económicamente hablando, de REGULAR, CONTROLAR e INCENTIVAR el desarrollo del mercado. Y no sólo el mercado actual, sino también el futuro, lo que se conoce como ESTABILIDAD ECONÓMICA.
Pensión 65 tal vez no ayude a controlar o INCENTIVAR al mercado, pero sí ayudará indirectamente a REGULARLO, promoviendo una asignación mas útil de los recursos en salud (los ancianos son una de las poblaciones mas vulnerables en este aspecto), por ejemplo.
La regulación es una palabra que a los liberales a ultranza asusta, dado que el todopoderoso mercado se “autoregula”, pero eso, admitámoslo, ES MENTIRA.
Espero que los siguientes post sean igual de gráficos que este (siempre los dibujos son mejores q mil palabras) y que, de ser un fracaso este programa, también te animes a explicar el por qué.
La explicación muy simplista para un problema muy complicado.
Sin embargo, considero que la respuesta concreta a la pregunta planteada es simple y tal vez menos “idealista”: Es obligación del Estado velar por el bienestar de la sociedad, eso comprende salud, educación, etc. etc. Por consiguiente considerando que el Estado somos todos, es obvio que todos tenemos que atender esas necesidades lo que incluye asegurar dignidad a las personas mayores.
Otro tema es si “Pensión 65″ cumplirá el objetivo.
Victor,
Estamos manteniendo un debate, no una demolición ni nada por el estilo. Que este plan lo promueva “El Cachaco” no tiene relevancia alguna. Si lo hubiera promovido el mismo Friedman mi opinión sería la misma.
En segundo lugar, Pensión 65 más que regular, distorciona. Crea desincentivos al ahorro, y un gasto fiscal altísimo,
Ben, por ahi va también mi respuesta a tu comentario. Dar educación como lo hace Juntos no es asistencialismo, ya que esa educación tendrá réditos futuros que el país podrá cosechar.
Coincido con el tema de las prioridades. Uno no puede correr si no sabe gatear. Estamos de acuerdo con que el dinero no es infinito. Por lo tanto, se debe gastar con sabiduría. Programas como Pensión 65 son adoptados en países del primer mundo, que tienen las arcas fiscales, niveles casi nulos de informalidad, pago de impuestos muy riguroso, entre mil otras características de países primermundistas que permiten solventar una jubilación para sus ancianos. Nosotros tenemos niveles astronómicos de informalidad, evasión de impuestos alta, de entre todas las características que nos hacen un país del tercer mundo. Son estas las que hay que combstir PRIMERO, para luego pensar en medidas como Pensión 65.
Tu dices que hay que distribuir el dinero entre Pensión 65 y otros programas que tengan mayor rédito. Yo te señalo que se deja de avanzar en temas de combate a la informalidad, brecha de infraestructura, entre otros. No hay la plata para hacer todo. Yo opino que hay que combatir las causas últimas que llevan a que haya tantos ancianos sin pensión, las cuales ya mencioné repetidas veces.
En efecto, es un tema de opinión, hasta cierto punto. No es opinión afirmar que invirtiendo en programas con rédito se gana más como país que con Pensión 65. No es opinión señalar que no hay dinero para todo. No es opinión señalar que, de implementarse Pensión 65, se frustrarán otra lista de proyectos que proponen un cambio de verdad, debido al alto costo del programa.
Lamentablemente la diferencia entre Pensión 65 y programas como. Juntos o Sierra Productiva es que estos últimos son una inversión, y Pensión 65 en un gasto.
A los pseudo liberales peruanos les da pavor,, que el estado, asuma su rol protagonico , de regulador, como lo hacen en todas las economias desarrolladas,Para comenzar un verdadero liberal ,no es solo economico ,tambien es politico,, Y estos pseudo liberales peruanos mas del 90% de ellos votaron por keiko,, que paradoja s,son LIBERALES MERCANTILISTAS. La mayoria de los beneficiarios de pension 65, han trabajadom toda su vida,, solamente un ejemplo. a las grandes mineras les dieron subsidios,, SE LLAMA ESTABILIDAD TRIBUTARIA,, y a los pobres porque no…..
Súper interesante el post y sobre todo los comentarios! Creo que tu planteamiento falla por simplificar un tema re complejo pero sin duda tienes habilidad en presentar los conceptos. También me pregunté ¿Por qué no sube el precio de los rabanitos? Saludos!