Mi amigo Luis dice que el Excel es el mejor programa del mundo. No sólo suma y organiza los datos en prácticos cuadros, sino que hasta puede realizar hacer una regresión lineal simple. Él es administrador; yo, economista. Pero coincidimos casi plenamente en su afirmación. Es más, sigo confiando en el Microsoft Excel a pesar de que muchas veces, tras horas de trabajo, éste se ha colgado y me ha hecho perder valiosos avances de mi trabajo.
Hoy me pasó lo que comenté líneas arriba. Había avanzado buena parte de mi trabajo, si no casi todo. De pronto, de manera intempestiva, la computadora se colgó por unos segundos y el Excel se cerró automáticamente, mostrando un mensaje de error. Recuperó una copia de hacía 40 minutos. Maldije, puteé al monitor cual si fuera un objeto animado, me serví un vaso de agua, abrí el Excel y me puse nuevamente a trabajar.
Falso, primero me quede viendo la pantalla pensando, quizás algo ridículamente, cómo a veces este país –hermoso, sí; pero a la vez bastante conflictuado— es a veces como la hoja de Excel en la que estaba trabajando. Habiendo avanzado, algo sucede, algo agresivo e intempestivo nos sorprende y nos detiene. Algo como un terremoto, un grupo de desquiciados aniquilando a sus compatriotas, un gobierno con un pésimo manejo macroeconómico, una representante de los gobiernos más corruptos y viles de la historia a punto de ser elegida como presidenta del país, un mensaje de error en la pantalla.
Avanzar, claro, es un decir. No puedo trabajar en todas las celdas que quisiera en el Excel. Es claro que la celda Y65 está fuera de mi rango de vista. Casi siempre trabajo sin siquiera verla. Debo desplazarme bastante para verla. La excluyo sistemáticamente. No hago nada por incluirla en mi trabajo.
Mi Excel se vuelve a colgar, pero sigo confiando en él. Sigo trabajando, aunque trato ahora de guardar mis avances cada cierto tiempo. Pero me sigo moviendo en las mismas treinta celdas.
Luego reparo en que siempre que mi Excel se cierra, nunca envío los reportes. La gran pregunta es cómo espero que Microsoft solucione errores que nunca he reportado.
Las autoridades saben de los grandes errores, desigualdades e injusticias en este país. Lo saben porque cada vez que estalla una crisis, una protesta, una huelga, es un reporte enviado de la manera más directa aunque no siempre eficaz. Prestar atención a estos avisos es importante para evitar que la hoja de Excel se siga colgando en el futuro.
¿Alguien me entendió o ya quemé? Presumo que lo segundo.
Aquí un pequeño video, hecho con Windows Movie maker, y editado a la mala. Pero supongo que lo importante es el mensaje. Cuídate, Al Gore.
Por cierto, el audio lo extraje de la página de Actualidad Ambiental.
El vídeo es de la PUCP. Enjoy.
Si Adam Smith viviera y se enterara de que los osos polares están muriendo ahogados, reformularía sin lugar a dudas su teoría de la mano invisible[1], al menos de manera tal que no sea usada a diestra y siniestra para justificar el desbande total. La contundencia de la crisis climática es aplastante y lo más triste es que ha sido causada en gran medida por —sí, adivinaron— el Homo economicus.
Aun así, quizás sea una de esas verdades que nos negamos tozudamente a creer, complementada algunas veces por ese recurrente —y estúpido— comportamiento que nos hace pensar que minimizando los problemas, nos deshacemos de ellos, o al menos dejan de afectarnos. O aun peor, la egoísta certidumbre de saber que somos aves de paso en este mundo y que si nuestros padres nos dejaron un hoyo enorme en la capa de ozono, nosotros por qué no hemos de hacer con la tierra desmadre y medio.
El problema viene de las grandes empresas que contaminan[3], pero también de la inescrupulosidad con la que derrochamos recursos y energía los ciudadanos, como dicen algunos, de a pie. Y todos han buscado su beneficio. Eso es algo que, hasta hace un tiempo, los modelos económicos no lograban incluir. De hecho, ni siquiera fueron conscientes del problema por mucho tiempo.
Aceptado el problema, lo cierto es que tú que lees este blog —o en el extremamente improbable caso de que seas un importante gerente de una trasnacional: buenas noches señor— no cerrarás el caño mientras te cepillas los dientes ni apagarás las luces cuando abandones un cuarto —ni su minera dejará de envenenar los ríos de las comunidades aledañas. Así funcionan las personas —y me incluyo, porque soy una persona, aunque a veces lo pienso con insistencia— en este tipo de cosas: les parece bonito, necesario, hacen una pancarta. Fin del asunto.
¿Cómo se solucionan este tipo de problemas? Veamos las pensiones de seguro, por ejemplo. Todos saben que son necesarias, pero lo más probable es que si no nos obligaran a ahorrar parte de nuestros ingresos para percibirlos a manera de pensión en el futuro, éste dinero terminaría en un viaje al Caribe o en un televisor plasma, y terminaríamos comiendo galletas de soda de abuelos[2]. Sí pues, el Estado es necesario, una vez más. Si comprendemos que la solución al problema climático no vendrá solamente de parte de las personas conscientes, sino que será necesaria cierta coacción por parte del Estado, estaremos bien encaminados. Podría considerarse un desincentivo a la inversión, podrán decir algunos. Cierto. De hecho, ser un lugar donde se te permite hacer lo que te la gana con los recursos naturales es un gran incentivo a la inversión. Y una gran estupidez, también. ¿De qué nos servirá tanto dinero e inversiones si no podremos disfrutarlas propiamente?
Hay quienes dicen que el problema del calentamiento global —por ejemplo— es sólo una invención para articular a gente en torno a un ideal activista. Yo dudo que esto sea así. Pero si así fuera, eso no sería pretexto para continuar destruyendo el planeta en el que vivimos. Un poco de cuidado no nos haría mal, ¿verdad?
[1] La imagen de la mano invisible propuesta por Smith afirma que la búsqueda del bienestar particular por parte de los agentes, llevará al bien común. La superlativa simplicidad a la que ha sido reducido el argumento de Smith, sin embargo, ha sido una peligrosa arma de defensa pseudoliberal.
[2] Esto es, más o menos, lo que se llama un bien preferente.
[3] Las externalidades, situación por la cual un individuo afecta a otros sin considerar el costo social sino solamente el propio, son un asunto del que espero poder escribir en un futuro no tan lejano.
Carencia total de tiempo e inspiración…
Llamaré la atención sobre algunos detalles. En primer lugar, vamos con Perú.21 que nos informa que:
El Banco Central de Reservas del Perú compró este lunes 95 millones de dólares en el mercado cambiario local, mientras que el sol cerró con un alza, en línea con la caída global del dólar y el avance de los mercados externos.
El ente emisor compró la divisa estadounidense a un precio promedio preliminar de S/. 2,8566 por dólar, mientras que el tipo de cambio S/. 2,858 la venta frente a los S/. 2,867 del cierre del miércoles, ya que el jueves y el viernes el mercado cambiario permaneció cerrado por un feriado largo.
¿Por qué compra dólares el BCRP? Bueno, al retirar dólares de la economía, crea una escasez ficticia que, de otro modo, no se daría. Con dicha escasez, el precio de la divisa se eleva, es decir el tipo de cambio aumenta. Quieren frenar la caída del tipo de cambio. Ya escribí hace mucho sobre la dolarización en este post, y sobre cómo las predicciones son algo muy relativo.
Mientras, Scotiabank: predice que “El tipo de cambio sería de S/. 2.83 por dólar a fin de año”.
Y este artículo de Cecilia Blume da en el clavo. Cuidado con la flexibilización de la tributación. Propuesta de fujimoristas. Asunto delicado.
Finalmente les recomiendo el blog de Carlos Alza.