Hoy me faltó empacar mis ojos de furia. Es que el paro de hoy sí se sintió. Los que viajamos en combi tuvimos -más que cualquier otro día- que pelear salvajemente por obtener una de las pocas que pasaban. Y pagar más. Muchas de ellas transportaban a pasajeros parados; es decir, curiosamente quebrantaban el reglamento de tránsito. Los que suelen tomar taxis también se vieron afectados: la inmensa masa de gente que no consiguió micros comenzó a tomar taxis, incluso colectivamente hasta puntos céntricos. En la mañana, me tomó casi 25 minutos encontrar un taxi, y nada barato, por cierto. Ustedes saben, la demanda. Y, claro, todos nos vimos perjudicados por el tráfico causado por cientos de carros particulares obstruyendo las principales avenidas.
Mi regreso a casa fue algo más curioso. El amigo de una amiga que sí tiene carro me jaló hasta Pershing. Luego de ello, conseguí una combi Pershing-La Marina, que nos echó a todos en Plaza San Miguel, sólo para volver a llenar la combi metros más allá: menudo negocio. Luego debí caminar hasta la puerta de la Universidad Católica, para poder tomar el Chama que -“porque no está pasando carro, pe’ varón”- cobraba un sol sea la distancia que sea, y máximo hasta el paradero de la avenida Tingo María, lugar donde seguramente echaría a todos los pasajeros, para volver a llenar su vehículo metros más adelante. Bah.
Mientras caminaba por la avenida Universitaria, me perdí entre una muchedumbre que también caminaba para no perder tanto tiempo. Otros tantos le hablan a perfectos desconocidos para compartir un taxi. Como buenos negociantes, los ambulantes -vendedores de manzanas acarameladas, algodones, golosinas, canchita, etc- proliferaron, muy especialmente en los principales paraderos, agolpados de iracundos ciudadanos que se preguntaban qué tenían que ver ellos con las altas multas a los conductores. El ciudadano común es el perjudicado. Sólo queríamos salir del trabajo, de la universidad, llegar a casa, ponernos a estudiar para el final del día siguiente. Yo seguía caminando, pie detrás de pie.
Mañana las cosas regresarán a la normalidad. El punto es que no puede continuarse con un sistema que premia a los policías que más papeletas pongan. Existe -lo que se llama en economía- un incentivo perverso. Si recibirán parte de lo que multen, los policías multarán. Sobre-multarán. Andarán por ahí buscando excusas, inventando infracciones a falta de testigos, indagando si todos los carros tienen botiquín. Sí. ¿Y por qué la botellita de alcohol del botiquín está a medio llenar? Tuve que usarla, jefe. Ah osea, manejando ebrio; dosaje etílico, señor. No hay derecho. Tampoco izquierdo.
Por eso, lo que sí debe hacerse es asegurar -mediante un mejor sistema- la objetividad del policía al multar. Que realmente se preocupen los infractores; el resto, no. Las multas no tienen por qué ser bajas, eso continúa incentivando la transgresión de la norma. Se incorpora la multita -o, lo que es peor, la coima- a los costos de los transportistas, y pisa pisa, que si aceleramos y recogemos a ese pata en la mitad de la cuadra, recuperamos lo que el tombo nos ha quitado. Avanza avanza. ¿Qué tal les fue en el paro?
Mi rutita de hoy (línea punteada = lateada). Nota: lo siento, al final me emocioné con el paint.

Imagínense que -de un día para el otro- desaparece la maraña que se presenta en la siguiente foto, maraña producto de la total falta de planeamiento en el transporte urbano. Pero las piletas son bonitas.
(Foto tomada del facebook de un amigo que ahora está paseando por China)
No hay nada mejor para un día en el que se tiene harto que hacer, que estresarse más, saliéndose de los deberes. Por eso, imprimí todas las consultas que me han hecho a h.econom@gmail.com, y –como en sorteo de pasataiolas de Molitalia– las lancé al aire. El correo ganador resultó siendo el siguiente (participantes en el sorteo: 1):
“Hola Ben (…) El punto es que no se me ocurrió nada mejor que preguntarte cómo hago para ahorrar. (…) Y en serio que es algo importante. Me he dado cuenta que hace un año que practico y hasta ahora no he ahorrado casi nada. L.”
Bueno, querida saltamontes -y repito esta frase sin haber visto la película que dio origen a ella- si quieres ahorrar el truco está en i) ponerse metas, y ii) controlar tus gastos.
Actualmente existen páginas web que te ayudan registrar tus ingresos y gastos de manera diaria, mostrándote estadísiticas de qué tipo gastos se llevan la mayoría de tu dinero, y cuánto te falta para llegar a tu meta de ahorro mensual. El problema con esto, es que resulta tedioso llenar todos los días tus gastos en pasajes, sublimes y chifles. Te crea dependencia y te quita valioso tiempo que podrías usar para otras cosas. Yo probé con el www.iexpenseonline.com, pero vamos con unos razonamientos más simples.
Ingresos
Te aconsejo que tengas dos cuentas en bancos, si son distintos, mejor. Olvídate del chanchito –cándidamente perforado para sacarte de apuros– o del cajón con llave. Una que sea la de “caja chica”, que es con la cual cubrirás tus gastos del mes; y la otra que sea la “intangible”, básicamente tu cuenta de ahorro, sin costo de mantenimiento. Si estás trabajando/practicando debes tener unos ingresos fijos.
Sobre la base de estos ingresos es que debes ponerte una meta de ahorro: digamos que ahorraras el 40% y el 60% restante lo destinarás a gastos. Bueno, el MISMO DÍA que te paguen, debes depositar el 60% de tu pago a la cuenta “intangible”. Si tienes ingresos eventuales –cachuelos: hey, no soy quién para juzgarte– deposítalos ÍNTEGRAMENTE en tu cuenta intangible.
Gastos
Trata de no comprar a crédito. Paga al contado o en una sola cuota al final del mes. Si decides darte “un gusto” comprandote algo que salga de tu presupuesto, sé más riguroso contigo mismo en el siguiente mes y ¡ahorra! El viejo cuento de un-gustito-más-pa-eso-trabajo no sirve. Michael Jackson comenzó con su rancho de Neverland y mira cómo terminó…
Queda claro que la parte más difícil para todos es ésta. Si realmente quieres ahorrar, tendrás que gastar menos. Eso se logra de muchas maneras: comprando excesivamente barato (este blog no recomienda comer Plankton vencido, ver vídeo), sabiendo dónde comprar (siempre puede encontrarse buena ropa y buena comida a no tan alto precio), sabiendo cuándo comprar (no siempre los días de promoción son los más baratos), cambiando tus hábitos de consumo, etc.
Bueno si tomas taxis para todo: aprende a medir tus tiempos y toma micro. En una semana verás que has ahorrado bastante. Si tus fines de semana son un despilfarro tremendo, busca disminuirlo haciendo actividades que no demanden tanto dinero. Hacer una reunión en casa siempre costará menos que ir a algún local. Claro, no es lo mismo, pero está bueno un par de veces, los vecinos también se irritan…
Decía por ahí un amigo que siendo bueno con tu enamorada –esto es más para los hombres- también ahorras dinero. Pórtate bien y ahorrarás en flores, chocolates y peluches que cantan canciones de N-Sync para la hora del amiste. Aquí debo decir que las mujeres tienen más potencial de ahorro, porque usualmente se les paga la cuenta. Mucha igualdad de oportunidades, mucho quiero-trabajar; pero cuando viene la cuenta, ahí sí qué-viva-el-machismo.
¿Y ustedes, cómo ahorran?
Leo en Peru.21:
El ministro de Economía señaló que el Producto Interno Bruto (PIB) creció 1,8% en el primer trimestre del año. Agregó que el incremento será bajo en el segundo trimestre del año, pero verá un “repunte importante” en el tercero y cuarto.
El ministro Economía, Luis Carranza, dijo hoy que la economía del Perú “no está en recesión y lo más importante es que no va a entrar” en ella. Tras sostener una reunión con el presidente Alan García, explicó que el Producto Interno Bruto (PIB) creció 1,8% en el primer trimestre del año.
Ok, dejemos de lado la manipulación de cifras que algunos están denunciando. Asumamos que las estadísiticas son veraces. Entiendo que Carranza quiere inyectar optimismo -más lo entiendo de García, que solía firmar que, ante la crisis, estábamos más blindados que Cabanillas en Baguazo.
Esto me recuerda algo que pasó en mayo del año pasado. Era la primera gestión de Carranza en el MEF y dijo: “si con esta reducción de aranceles no baja la inflación, renuncio”. El resultado es que la inflación continuó galopante. El ministro, claro, no renunció, pero su argumento fue: “si no se hubieran tomado esas medidas, la inflación hubiera subido más“. Y eso está en este post.
Realmente espero queno haya recesión, pero si la hay -haciéndola de nuevo de un simplón pitoniso- voy adelantando que el argumento será “si no se hubieran tomado las medidas, hubieramos tenido una recesión más fuerte”.
No es nada personal, la crítica va a la imposibilidad de verificar las afirmaciones. Es un poco como lo retrata esta tira acerca de los economistas:

Tampoco se trata de entrar en el fatalismo de otros tantos:

Pero, al menos, seamos realistas.
(Ya, y uno último:)

Continuando con el sano curioseo de la base de la ENAHO (Encuesta Nacional de Hogares), esta vez -luego de la pobreza- echemos un vistazo al módulo de Gobernabilidad, Democracia y Transparencia. Esta encuesta se hace TODOS LOS AÑOS, por lo que debo suponer que las autoridades la utilizan para algo: para ubicar posibles focos de descontento popular, qué se yo… ¿no?. Revisemos los distritos de Bagua y Bagua Grande.
Bueno, el punto es que lo resultados son los que se muestran. Y sí, ya sabemos sobre el tema del nivel de inferencia. Veamos las tendencias clarísimas, a riesgo de que exista algún sesgo por ahí.
Primero la confianza en la Policía y el Gobierno Nacional…

Y si estamos buscando ver quién puede ser el intermediador mejor recibido para poder dar solución a este conflicto, las cifras no son tan claras:

Pero quiero cerrar este post con la pregunta -en mi opinión- más elocuente de todas, la madre del cordero.

Ahora, toooodos lo sabíamos. Bueno, no, pero vale tenerlo en cuenta.
¿Qué es Homo economicus?
Homo economicus es un blog de economía.
Ala, qué aburrido, hablamos…
¡Hey! Aguanta. La idea del blog es hacer la economía digerible, pero sobre todo que la gente realmente entienda de lo que se habla cuando los políticos o analistas se llenan la boca de porcentajes. Para no pelearme con la secta de los economistas, buscaré ser siempre riguroso y poco apasionado —esto último no requiere mucho esfuerzo. En resumen: economía simple, breve y entendible.
Pucha, ¿no hay alguito más?
Descubiertas las bondades que da La Mula de tener múltiples pestañitas, este blog añadirá dos secciones además de la de discusión de la realidad económica (inter)nacional.
La primera, “El Respondón”, será una sección destinada a absolver preguntas de la vida diaria, desde una perspectiva económica. Y no vengas con el megadescubrimiento de que ello no es una novedad. Lo sé. Tim Hardford en su columna “Dear Economist” lo hace todo el tiempo. ¿Debo darle propinas a mis hijos por sus buenas notas?, ¿debería sacarle la vuelta a mi enamorada? y ¿qué debo hacer si quiero ahorrar en serio? son el tipo de preguntas a ser respondidas por este humilde servidor—como bueno. Dirigir las preguntas a h.econom@gmail.com.
Si me conoces, debes saberlo; y si no, entérate: me falta (harta) calle. Otra sección, El Economista Callejero, tendrá algo que ver conmigo saliendo a las calles a descubrir cómo funciona la economía que pocos ven. La periodicidad de la publicación en esta sección, debido al tiempo que requiere, será mensual.
¿Dónde están tus artículos antiguos para fregarte con tu pasado?
Homo economicus llevaba casi tres años alojado en otro lado (aquí). Dicho blog se mantendrá como archivo y como arma para que algunos iracundos lectores la blandan en mi contra, evidenciando mis zigzagueantes posiciones económicas, acaso muestra de una mayor (in)madurez.
¿Puedo comentar lo que me de la gana?
Si tiene relación con el tema, y no es de algún modo ofensivo ó difamatorio (especialmente con el autor, o con algún pariente del autor hasta el tercer grado de consanguinidad), no hay problema.
¿Por qué no publicas? ¡Publica ocioso!
De hecho, escribo porque me gusta, no porque me paguen o algo así. Trataré de serle fiel al compromiso ahora que termino la universidad, pero es probable que existan periodos de sequía —de ideas o de tiempo. En el primer caso, sus sugerencias y comentarios siempre son bienvenidas; en el segundo caso, sólo queda esperar.
Aclaración final
Existen dos tipos de economistas: los que creemos primero en el análisis intuitivo, y los que creen que con matemáticas lograrán la dominación mundial. Es bueno aclarar que este blog pretende ser algo entretenido —muy a pesar del tema y del autor. Por eso no faltarán comentaristas que se empeñan en exigir un paper sustentado matemáticamente y no un artículo.
A ellos les digo, sorry, pero te equivocaste de página. No encontrarán eso aquí porque: i) el número de lectores se caería más que Juan Gabriel en escenario, ii) la idea es que todos entiendan, y iii) no se puede tener todo en la vida, yo quería el carrito de Cirilo en Carrusel de Niños, y nunca me lo compraron, así que aguántate.