Entren los que quieran

Artículo para la edición 214 de Revista Ideele.

Sobre Inclusión social, populismo y otros conceptos.

La pobreza en el Perú se ha reducido significativamente en la última década: del 54,8% de la población nacional en el 2001 al 31,8% en el 2010. Pero vayamos más allá: en ese mismo periodo, el gasto real per cápita mensual se elevó 34,2% a nivel nacional. Más aun: en el ámbito rural el crecimiento fue de 51,1% en dicho periodo. Sin duda, esto representa un avance importante, pero debemos considerar que las estadísticas esconden —a veces— lo más importante. En el 2010, el gasto real per cápita mensual nacional urbano promedio fue de S/.475, mientras que el rural llegó a apenas S/.210 (S/. 193 en la sierra rural). En pocas palabras, la desigualdad disminuye pero persiste.

Sabiendo que la desigualdad retrocede lentamente, pareciera que tenemos la receta para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza, y que es cuestión de unos cuantos gobiernos más en la misma línea para que nuestros problemas se solucionen. Nada más ajeno a la realidad: cuando el presidente García tomó el poder, en julio del 2006, la Defensoría del Pueblo daba cuenta de 84 conflictos en todo el país, pero el último reporte de esta institución (octubre del 2011) indica que existen actualmente 217 conflictos (154 activos y 63 latentes). Algo queda claro: no todo es dinero. Tenemos un problema grueso de ciudadanía, y este Gobierno tiene la tarea de solucionarlo.

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Las cifras de Pensión 65

Lamento haber dejado pasar tanto tiempo, pero algunas labores cotidianas consumieron mi tiempo. De vuelta al debate sobre Pensión 65 y su implementación -iniciado en este post bastante simple con respecto a la justificación económica de una pensión no contributiva para los ancianos más pobres y continuado en este post con algunos disclaimers- es momento de hablar un poco sobre las cifras de P65.

DISEÑO

Hace semanas había adelantado en los comentarios a mis posts que P65 debería orientarse a las regiones más pobres, con una focalización adecuada y de forma gradual. Y parece que así será. Del discurso del Premier Lerner:

La Pensión 65 será entregada a personas de pobreza extrema mayores de 65 años sin pensión de jubilación. Se entregará 250 soles por hogar. Se han establecido las siguientes etapas: Etapa 1 – Este año en Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y Puno cubiertos al 100% y un avance parcial en Lima Metropolitana, Callao y otros 11 departamentos del actual Programa Gratitud. Etapa 2 – El año 2012, en Cusco, Huánuco y Lima Metropolitana y Callao cubiertos al 100%. Etapa 3 – El año 2013, en el resto de regiones del país.

Y para las cifras, les presento algunos cálculos realizados por  Javier Olivera Angulo, experto en pensiones, seguridad social y demografía económica. Olivera ha trabajado en la Superintendencia de AFP, SBS, MEF, UNFPA, ha sido docente de la PUCP y la Universidad de Piura. Actualmente es investigador del Grupo de Economía Pública de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica, donde está finalizando su PhD. Para efectos de este post sugiero la lectura de dos artículos suyos: Una Reforma que no Puede Esperar y Diseño y Costos de la Pensión 65.

Así, en relación al diseño de P65, Olivera ya consideraba -como lo había adelantado el Presidente Humala- que la pensión sería de S/. 250 por hogar (más exactamente de S/. 125 por adulto mayor). Esta precisión resulta importante porque si se hubiese otorgado S/. 250 soles por adulto mayor, una familia con una pareja de ellos hubiese recibido S/. 500. Esto hubiese sido un desincentivo al ahorro previsional debido a que, como lo menciona Olivera, la pensión mínima en el Sistema Nacional de Pensiones es de S/.484 luego de contribuir durante 20 años.

COSTOS Y ESCENARIOS

Para los siguientes cálculos, Olivera utiliza la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2010.  En base a la información proveída por esta encuesta, el autor parte de un escenario base (el actual, en el cual no existe P65) y construye dos escenarios: el universal y el focalizado. En el primero la pensión se otorga a todos los adultos mayores que i) tengan 65 años o más y ii) no sean pensionistas ni cónyuges de pensionista; en el focalizado se pone como tercera condición que, además, sean pobres. En ambos escenarios se presentan dos sub-escenarios con pensiones por adulto mayor de S/. 250 y S/.125.

Los resultados se muestran en el siguiente cuadro:

Se resaltan los dos sub-escenarios con pensiones de S/. 125 pues, como se ha mencionado, éste es el monto que correspondería a un adecuado diseño que no mine los incentivos del Sistema de Pensiones. Entonces, tenemos dos alternativas, ambas otorgan S/. 125, ambas reducen la pobreza nacional de 31.3% a 29.4% (y la rural de 54.2% a 50.6%), y en lo único que se diferencian es en el costo. Una (que no incluye la pobreza del adulto mayor como requisito) costaría S/. 1,737 millones (0.41% del PBI), mientras que la focalizada costaría “solo” S/. 637 millones (0.15% del PBI). ¿Cuál elegimos? Si ambas logran lo mismo, pero una cuesta casi la tercera parte de la otra, la más barata, ¿no?.

Sin embargo, Olivera opta por la pensión universal de S/. 125. Y citomi preferencia va por el lado de la pensión universal de S/. 125 (escenario 2 en la tabla) siempre que la caja fiscal lo permita, con lo que también se evitan los costos de focalización, que pueden ser altos. Asimismo -y mucho más importante- un programa con características universales  ayuda a crear ciudadanos con derechos y no clientes“.

Este quizá sea el nuevo punto de discrepancia entre los detractores y los impulsores, que pueda abrir el debate. En mi opinión, una buena  justificación para elegir dicha alternativa es la segunda: la creación de una conciencia de ciudadanos con derechos (no creo que vaya tanto por los costos de focalización). Después de todo, si una pareja de adultos mayores que no recibe pensiones ya no es pobre gracias a la superación de sus hijos, ello no le quita legitimidad a la pensión no contributiva que deberían recibir. O más aun, la pensión que se decide otorgarles en el 2011 podría ser retirada si, en el futuro, en la actualización de información que hace cada 3 años, el Sistema de Focalización de Hogares (SISFOH) determina que el hogar ya no es pobre?  Interesante.

IMPLEMENTACIÓN
Finalmente, en todos los programas sociales se generan filtraciones: siempre se considera un cierto margen de error de inclusión. Pero existen algunos que se derivan de corrupción dentro de las instituciones: esos son las que se debe combatir con dureza. La Defensoría del Pueblo ya lo ha advertido, así que esto también requerirá de algunos esfuerzos.

* Se les invita a dejar sus comentarios sobre este post, que pueden contener preguntas para Javier Olivera sobre sus estimaciones. Trataré de comunicarme con él para hacerle llegar las mías.

Las cifras de Pensión 65 sep01

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Más sobre Pensión 65

Hace más de una semana escribí un artículo que me dejó bastante satisfecho tanto por lo que pude expresar como por el debate generado en los comentarios (sugiero revisarlo aquí). Esta segunda parte sobre Pensión 65 consiste en hacer ciertos disclaimers o descargos que creo necesarios. ¿Y las cifras? Para hacerla más interesante, y no aburrirlos con un post largo, lo paso para un tercer y último post.


Los Descargos del Post Anterior

La simpleza en la explicación no la invalida. Es cierto que la realidad es compleja, pero ningún modelo económico intenta capturar toda la realidad, sino sólo la parte relevante. Siempre habrá simplificaciones. Es más, la exposición del artículo pasado no llega a ser un modelo, simplemente una abstracción bastante sencilla, diseñada para cumplir con un objetivo: explicar la necesidad de otorgar una pensión solidaria a un tipo de agente basado en su interacción con otro tipo (o grupo) de agentes. Punto.


“Si no hay intermediarios en la explicación, ésta no sirve”. Falso. Los intermediarios –claramente– existen en la realidad, pero no son del todo necesarios en la explicación. Podríamos añadir intermediarios, y llegaríamos a conclusiones similares. Por ejemplo, un comentario propone la siguiente pregunta: ¿por qué no sube el precio del rabanito? En realidad el ejemplo estira un poco la realidad, podría ser que el rabanito (o chompa, o transporte público) cueste un poco más en la realidad, pero que dichos excedentes se quedan en los intermediarios que no les garantizan un empleo adecuado. En cualquier caso, la abstracción predice correctamente lo que recibe el campesino (generalizando, el trabajador que es final de la cadena productiva), su condición de pobreza y la característica de ausencia de sistema pensionario.


Aceptando su simpleza, me reafirmo en que el artículo cumple satisfactoriamente en explicar cómo existe una especie de subsidio hacia nuestro nivel de vida financiado por las malas condiciones laborales de quienes producen los bienes que consumimos. En ese sentido, el otorgamiento de una pensión solidaria financiada con impuestos actúa como una especie de compensación intertemporal (es decir, los impuestos de ahora ayudan a financiar las pensiones de quienes hace años produjeron bienes para nuestros padres y para nosotros en versión infantil).


Seré breve en el segundo asunto que quisiera abordar, pero me he explayado lo suficiente en los comentarios del post anterior que, nuevamente, sugiero revisar aquí. Este segundo asunto está relacionado al tipo de Programa que es Pensión 65 y a su “utilidad”. Aceptado que el Programa P65 tiene un carácter asistencial –asistencialista, dirían los detractores–, se plantea que el dinero podría ser gastado en otros rubros “más útiles”. Por ejemplo, en estimulación temprana, o en el cierre de las brechas de infraestructura en el país. Éstas son inversión, sin duda alguna, con mayores retornos. Es más, como bien lo plantea un comentarista (Alonso), “P65 es un gasto y no una inversión”. Quizás. Y el dinero es limitado. Ciertamente. Pero en las cuestiones de decisión de política, debe también incluirse un componente ético. No otorgar estas pensiones solidarias es equivalente a no honrar una deuda que se tiene con estas personas, por los motivos anteriormente expuestos y –espero– aceptados . La crítica aquí es que, a pesar de su justicia, P65 no es un gasto útil sino “meramente reivindicativo” y hasta “populista”. Por su carácter asistencial P65 apunta al alivio de la pobreza en la tercera edad y no a su superación permanente (que requiere medidas de política económica para la generación de empleo). Y, como ya ha sido notado por muchos, al igual que Juntos, P65 no es plata echada a la basura. Es aquí donde falla la abstracción propuesta en el artículo pasado. Porque quienes reciban el dinero, no lo incinerarán, como narré, sino que lo gastarán en alimentos o medicinas, consumo que colaborará a reactivar la economía.


¿Es Pensión 65 un invento populista de este gobierno?
Pues no. Como lo comenté oportunamente en un post de Economía de los Mil Demonios, esta no es la primera vez que se pone este tema en la agenda de la política social peruana. Ya el último Marco Macroeconómico (documento del MEF) del Gobierno de Toledo proponía una reforma de los sistemas de pensiones hacia un esquema “multi-pilar” (los MMM del Gobierno aprista o no mencionaron nada al respecto o propusieron otras cosas). Literalmente el MMM dice que:


“Se hace necesaria la implementación de una reforma que considere un esquema multi-pilar donde exista un sistema mixto que articule los dos sistemas, estableciendo criterios de solidaridad y manteniendo la administración privada de los fondos. Este esquema obligatorio consistiría en que una parte de las aportaciones de los trabajadores estaría destinada a un fondo para cubrir las pensiones mínimas del pilar solidario con la garantía del Estado y la parte restante estaría destinada al segundo pilar bajo la administración privada y brindaría una pensión complementaria”

Es decir, ya el saliente gobierno de Toledo planteaba un esquema de pensiones solidarias, financiadas por todos los trabajadores (en cristiano, un impuesto a la planilla), pero que el presente Gobierno (en sus Lineamientos…) ha manifestado que financiaría mediante el combate a la evasión tributaria de los actuales contribuyentes.

¿Y de dónde saco Toledo la idea en esos tiempos?
La idea tampoco era nueva en el 2006, sino que correspondía al esquema que sugiere el Banco Mundial en Averting The Old Age Crisis, un reporte de más de 400 páginas que sugiere otorgar funciones de ahorro previsional pero también distributivas al sistema de pensiones, mediante un sistema multipilares que incluya pensiones solidarias. Así, este sistema (identificado como “pilar público“) está orientado al alivio de la pobreza de las personas de tercera edad.


Cuando señalé esto en el post de @mildemonios, con el objetivo de negar que P65 correspondiera a un invento populista y antitécnico, que muchos utilizaban para atacarla, Hans me respondió que el Banco Mundial también aboga por otras medidas y que, si se pretende aplicar una recomendación deben aplicarse todas. Sino ninguna. El argumento no me pareció válido porque es difícil realizar reformas de golpe, y es más bien encesario diseñar transiciones en las políticas sociales. Pero sí me queda claro que P65 debe acompañarse de otras medidas en el ámbito laboral que garanticen su sostenibildad. En su diseño, por ejemplo, el monto de pensión solidaria no puede distorsionar los incentivos al ahorro previsional. En el plano de la formalización, ésta debe incetivarse paralelamente, de forma que en el mediano y largo plazo, disminuyan los requerimientos de pensiones solidarias, pues cada vez más trabajadores estarán incorporados a un sistema contributivo. Además, se debe ser bastante cuidadoso para focalizar el Programa (la entrega de la pensión no debe ser indiscriminada), y esto ya es un reto (¿vieron el informe en Cuarto Poder sobre las injusticias en el Programa Juntos?).

¿Y alguien utiliza este esquema?
Perdón por entrar en el modo Oblitas, pero Chile lo hace. Si vemos su caso, su sistema pensionario está conformado por tres pilares: el solidario, el contributivo y el voluntario (tal como lo sugiere el BM). El primero es el que viene de los ingresos nacionales y sirve para dar una pensión a aquellos que no pudieron aportar (o aportaron casi nada). El segundo y tercero sí están manejados por la AFP y es un poco a lo que estamos acostumbrados aquí en Perú. Pero ¡cuidado!, habría que ser Oblitas o haber leído sólo las cinco últimas líneas de este artículo (y no todo completo, incluyendo la primera parte y sus comentarios), para pensar que debemos aplicar P65 sólo porque Chile hace algo parecido. Primero porque la realidad de Chile es distinta (sus sistema laboral, su nivel de pobreza, incluso su geografía que facilita la fiscalización). Los argumentos para su aplicación (y los retos que ésta propone) son otros y han sido explicados en detalle. Y no solo Chile, Korea y otros muchos países utilizan el esquema multipilares o están en transición a él (ver este anexo). Pero nuevamente, esto no es una razón per se para aplicarlos.

Bueno, en el siguiente post las cifras y más consideraciones para la aplicación. De veras.

Pensión 65: De la promesa a la implementación (I)

Por diversas razones no tuve tiempo de escribir un post respecto a Pensión 65 en el blog, aunque participé mediante comentarios en diversos posts -cuya lectura recomiendo- de Hans Rothgiesser (los posts están aquí, aquí y aquí). El post que estoy escribiendo terminó siendo algo extenso. Para no aburrirlos, he decidido publicarlo por partes. Como siempre, sus comentarios son bienvenidos (pueden acceder a la sección de comentarios haciendo clic en el número de comentarios del post, debajo del título).

¿Por qué debería implementarse Pensión 65?

Algunos economistas que han comentado al respecto han mostrado desde rechazo hasta suspicacia con respecto a esta propuesta. Algunos la consideran populista, financieramente peligrosa, etc. Cualquiera de estas críticas, sin embargo, puede solucionarse mediante un diseño cuidadoso del programa. En el nivel académico no está el problema. Pero en el debate más cotidiano, ese que se da en los almuerzos familiares (o en las redes sociales) he notado todavía una pregunta que, espero ingenuamente, no esté detrás de algunas críticas de economistas:

¿Por qué debemos financiarles a “esa gente” una jubilación?

Mi expresión ha sido cuidadosamente seleccionada y espero a que entiendan a qué me refiero. Es claro que, como país, nos falta un sentido de solidaridad con los peruanos menos favorecidos. No sé si les ha pasado pero yo sí he tenido discusiones con personas que dicen “a mí me cuesta mi esfuerzo ganar mi sueldo, como para que otro se la lleve fácil con lo que yo le regalo”. Algunos lo dirán de manera más soslayada, pero la idea es esa. Y este post no está orientado a explicarles la justicia de P65 desde un punto de vista piadoso o cristiano, sino desde un punto de vista económico.

Para comenzar el análisis, simplificaremos las cosas. Crearemos personajes y una moneda (la arroba) porque el objetivo de este post no es cuantificar (todavía). Es sólo inducirlos a la reflexión. Ocasionalmente responderé preguntas bobas para que no se aburran (pregunta así y respuesta así). Entonces… conviven en Perulandia (que no es Perú, no insistan) dos tipos de trabajadores (sí, sólo 2). El tipo A trabaja en una oficina, gana @1000 mensuales y pertenece al sistema único de pensiones al cual aporte regularmente y  el cual, a los 65 años le da una pensión de @900 mensuales. El tipo B es un campesino, no tiene un ingreso permanente, pero en promedio diríamos que gana @100 mensuales, no aporta a ningún sistema, y a los 65 años espera que alguno de sus hijos lo mantenga.

Nada muy complicado hasta ahora. El tipo B es, diríamos, pobre y el tipo A, no. De hecho viven lejos, lejísimos. No se conocen ni nunca lo harán. Pero hay algo que los une (y no es el sentimiento de ser perulandianos). Aquello que los une es que el tipo A se alimenta de rabanitos (y solo de rabanitos) que son aquello que el tipo B produce. ¿Cómo llegan los rabanitos de B a A? Una paloma mensajera ad-honorem los transporta. Y cada rabanito cuesta @0.20 ¿Cómo llega el dinero de B a A? La paloma mensajera tiene una pequeña bolsita.  Y este rabanito es, sin saberlo, el culpable de todo. Bueno no él, sino el mercado del rabanito, que no es lo mismo. Como sabrán, la expresión concreta de cómo interactuan la oferta y la demanda en el mercado es el precio. El tipo A está feliz porque solo come rabanitos, pero están relativamente baratos, así que le queda mucho sueldo mensual. ¿Qué hace con el resto del sueldo? Lo acumula. Entonces no tendría razón el sistema de pensiones. Ciertamente, digamos entonces que obtiene utilidad del mero hecho de observar cómo su dinero entra en combustión. ¿De dónde saca los fósforos? No molestes.

Lo que hay que preguntarnos, entonces, es si el precio efectivamente está reflejando todos los costos que debería. Porque, a pesar de la felicidad que muestra el tipo B en el presente, en realidad le gustaría tener más dinero. No es justo. Todos queremos tener más dinero. Cierto, pero nadie dice que el tipo B gane igual que el tipo A, pues su trabajo es claramente menos calificado. Pero quizás con que gane @200 tendría un nivel de vida decente.

Como verán, el tipo B en el futuro no está muy contento. Es comprensible. Literalmente no tiene en qué caerse muerto. ¿Y por qué es el rabanito (o su mercado) el culpable? Pues porque el precio falla en reflejar todos los costos. Si el precio se elevara y le permitiera al tipo B, en primer lugar tener un salario más decente, y en segundo lugar ahorrar para su jubilación, tendríamos una situación ideal. En ese escenario los rabanitos estarían más caros (el tipo A estaría algo menos feliz) pero esto permitiría un sueldo decente en el presente y una jubilación aceptable para el tipo B en el futuro.

Pero eso quizás pueda pasar en años o décadas. El problema lo tenemos ahora y necesitamos una solución ahora. Necesitamos un tercer agente, todopoderoso, al que la gente tenga una mezcla de miedo y respeto. Grande. Omnipresente. Con ayuda de este agente, el precio podrá estar en su nivel original (o muy cercano), pero le cobrará al tipo A un óbolo que utilizará para i) hacer una transferencia directa al tipo B en el presente, mejorando un poco su nivel de vida y ii) otorgarle una pensión al tipo B en el futuro para que tenga dónde caerse muerto. Es decir, tendríamos un escenario “Peor es nada”:


Es una simplificación bastante exagerada, pero cumple con su objetivo. Es importante que nos demos cuenta que si los consumidores no asumimos un costo al pagar los precios de los bienes y servicios que consumimos, hay alguien -al final de la cadena productiva- que sí los está asumiendo. Por eso los programas sociales son importantes, porque ayudan a solucionar problemas de corto plazo en el escenario “Peor es Nada”, durante nuestro lento (acaso existente) tránsito al escenario “Lo ideal”.

La transferencia directa de las @50, ya es algo que hace el Estado a través de Juntos, por ejemplo (condicionándolo para su mejor funcionamiento). Pero Perú no tiene nada cercano a la jubilación de @100 otorgada al tipo B. Noten que con ninguno de estas intervenciones de Papá Noel, el tipo A (ni en el presente ni en el futuro) llegan a una misma situación, ni siquiera cercana. Por eso en el diseño de Pensión 65 es importante garantizar que el monto a ser recibido no introduzca incentivos perversos en el sistema pensionario. pero me estoy adelantando.

Entonces, si alguien más te hace esta pregunta:

¿Por qué debemos financiarles a “esa gente” una jubilación?

Puedes responderle: Porque la ausencia de jubilación de esas personas, en la mayoría de los casos, te permitió acceder a alimentos más baratos, a transporte (no digamos que de mucha calidad) pero más barato, a ropa confeccionada en Perú y barata. Y ahora corresponde que el Estado corrija esa situación. O mandarle el link de este post.

Si con este post ha quedado claro el fundamento económico de la necesidad de Pensión 65, a partir del siguiente ya podemos aterrizar la idea (incorporar la complejidad del problema, incluyendo a los empresarios) y hablar de números. CHAN. No se lo pierda.

Pensión 65: De la promesa a la implementación (I) ago04

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¿Por qué la economía se desacelera?

Ayer distintos tuiteros se pusieron a hablar sobre si es que la economía estaba entrando en una recesión. Es más, me parece que el origen fue el artículo del Profesor Waldo Mendoza, Recesión a lo Benavides, que advierte sobre la evidente desaceleración de nuestra economía. Ahora, disculparán mis amigos economistas, pero voy a simplicar todo bastante para trtar de que todos lo entiendan.

A continuación les presento una ecuación (¡no cierres la ventana!): le he puesto unos dibujitos que probablemente te ayuden a entenderla.


Nuestra producción nacional es, simplificando las cosas, la suma del consumo de bienes y servicios de los hogares peruanos, el gasto del gobierno, las inversiones privadas, los productos que exportamos (puse una alcachofa, pero debería haber quizá minerales), y a eso le descontamos las importaciones. Cada uno de estos componentes depende de una serie de factores bastante intuitivos, pero he especificado aquellos factores que inciden en la inversión privada: los animal spirits y la tasa de interés. En un rato verás por qué. Los animal spirits (Keynes dixit) son digamos el ímpetu psicológico del inversionista (que puede ser o no razonable). Por el lado de la tasa de interés, a mayor tasa de interés, menores inversiones: créditos más caros = frenazo a la inversión.

Y.. no necesitas saber nada más. ¿Qué ha pasado con los principales componentes de esta ecuación? Bueno, el consumo está relativamente estable tras la crisis, gracias a los créditos. Las exportaciones se han recuperado después de la crisis, pero todavía existe cierta incertidumbre internacional (con respecto a Estados Unidos y la Unión Europea, principalmente, nuestros principales socios). Sin embargo, la mayor atención debe centrarse en:  el gasto público y la inversión.

Es cierto que las inversiones -por la incertidumbre electoral- han dado un frenazo. Los inversionistas están expectantes al tipo de políticas que implementará el presidente electo. Es decir, los animal spirits de los inversionistas han retraido la inversión. Y eso explica parte de nuestra desaceleración económica. Como bien señala Mendoza en su artículo, la tasa de crecimiento de la manufactura no primaria ha pasado de 15(%) a 4.6(%), y el de la construcción de 16(%) a 0(%). Frenazazo (olvídense de la bolsa, esto ya es la economía REAL).

¿Y por el lado del gasto público? Éste se retrajo considerablemente (citando a Mendoza nuevamente, el ritmo de crecimiento de la inversión pública del Gobierno General … pasó de 15 % en el último trimestre de 2010, a – 16% en enero-abril de este año. En el mismo periodo, la inversión del gobierno nacional, de responsabilidad directa de Ismael Benavides, pasó de 21 por ciento a – 43 por ciento). Y paralelamente, el Banco Central (BCRP) -la autoridad monetaria- aumentó la tasa de interés de referencia de 3,0% en diciembre del año pasado a 4,25% en mayo de 2011 (no habiendo variación en junio). Como recordarás, si elevas la tasa de interés, retraes la inversión. Ahora, probablemente te estés preguntando ¡¿por qué hicieron eso el MEF y el BCRP?!.

Mi impresión es que, aun conscientes de que los períodos electorales traen incertidumbre, veían este desenlace como bastante improbable (y bueno, ¿quien no no lo veía así hacía unos meses?). No esperaban mayores sobresaltos en los mercados luego de las elecciones. Estas medidas de política fiscal (MEF) y monetaria (BCRP) que restringen el gasto público y la inversión, respectivamente, tenían un claro objetivo: bajar las presiones inflacionarias (que quizás ustedes no advirtieron porque se dieron en plena campaña, pero eran fuertes). Todo bien con el BCRP, porque finalmente su rol es garantizar la estabilidad de los precios, pero como diría hoy González Izquierdo, da la impresión de que el MEF puso muy fuerte el pie en el freno.

Dejavu 2008

Dicen que es muy fácil ser capitán después de la batalla (es decir, comentar expost), pero esta extraña conducta del MEF ya había sido advertida por muchos economistas.  Ojo que ésta es la misma historia del 2008 (ver aquí y aquí), sólo que en esos tiempos sí lo advertí a tiempo. Primer acto: la inflación acecha. Segundo acto: el BCRP sube la tasa y el MEF recorta el gasto, mientras la recesión mundial asoma. Tercer acto: “No pasa nada”. Cuarto acto: “OK, quizá sí pase algo” el MEF lanza un paquete anticrisis y el BCRP desploma la tasa, pero ya es algo tarde. Claro, esta vez no hay recesión mundial, esta vez hay animal spirits malos por las elecciones, pero el principio es el mismo. Como siempre en economía.

¿Qué hacer?

Bueno, no todo está perdido. Algunas de las reuniones que está teniendo ahora el presidente electo, Ollanta Humala, son importantes. Sin embargo, mi impresión es que el discurso de este 28 de julio es crucial: es la oportunidad de atacar esos animal spirits e inyectarle a la economía un shock de confianza.  Lo segundo es reactivar el gasto público: haciéndolo de forma eficiente se logrará también el objetivo de crecimiento con inclusión. En este escenario de incertidumbre, continuar congelando el sector público puede ser más contraproducente (de lo que ya ha sido). Y si, por ahí, asoma la inflación, que el BCRP se prepare para continuar subiendo la tasa de interés.

Ah cierto, ¡el IGV!

En la primera vuelta de la campaña presidencial, escribí algunos posts (ver aquí el post original) y un artículo en Revista Ideele (ver aquí), llamando la atención sobre un tema en extremo importante: El Impuesto General a las Ventas. La motivación era la sorpresiva decisión del Ejecutivo de reducir la tasa de dicho impuesto en 1%, pero también la propuesta de bandera de PPK de reducir el IGV hasta el 15%. En honor a la verdad, Toledo fue el único que se opuso a esta medida en su debido momento.

Ya en marzo (ver aquí) advertí mediante un análisis en base a donas (ya más simple que eso, imposible) que la medida no se traducía en beneficio a los consumidores, y que por el contrario eran los empresarios quienes se apropiaban casi íntegramente de los excedentes generados. Además el análisis concluía que el efecto neto en la recaudación tributaria era negativo.

Siendo también sinceros, el Plan de Gobierno Original de Ollanta Humala -tal como fue comentado oportunamente- proponía la “evaluación” de la reducción del IGV; es decir, no era tan categórico como PPK que aseveraba su disminución. Sin embargo, en los Lineamientos Centrales de Política Económica y Social Para un Gobierno de Concertación Nacional (pág.4 ), cuya moderación todos agradecemos y que fue vital para que muchos de nosotros tomáramos una decisión final, ya no se menciona algo sobre la reducción del IGV, sino que se plantea la reducción de la evasión tributaria en dicho impuesto a la mitad.

El argumento de PPK en su férrea defensa de la reducción de esta tasa es que, la recaudación -paradójicamente- subiría en lugar de bajar. En primer lugar, porque la informalidad decrecería y en segundo lugar porque la gente tendría más dinero en sus bolsillos. El segundo argumento, ha quedado demostrado en el post de las donas, no se cumple en el Perú (se cumpliría quizás si el Perú tuviera un esquema bajo el cual los precios en lista no incluyeran el IGV, como en EEUU). El primer argumento ha suscitado en realidad muchas discusiones entre los economistas. ¿Cómo así una reducción del IGV lleva automáticamente a la reducción de la informalidad? ¿Reducir el IGV de 19% a 18% hará que más personas constituyan empresas formales, emitan facturas y por tanto el fisco recuade más ingresos por IGV? ¿No es la informalidad acaso un problema más estructural (en el quie ciertamente hemos mejorado ostensiblemente como lo muestra el ranking Doing Business).

En mi artículo de Revista Ideele, analizaba la experiencia de algunos países desarrollados con respecto al IGV.

Y éste quizá sea el aspecto que se escapa en nuestro análisis. Si bien los principales países desarrollados tienen tasas de impuesto a las ventas relativamente altas, la sutileza radica en el manejo de una tasa estándar aplicable a la mayoría de bienes y servicios en la economía, y una tasa reducida (que en algunos casos puede ser cero) para bienes cuyo consumo es vital, deseado o promovible, como los asientos de bebé para auto o los productos para dejar de fumar en el Reino Unido.

Un nivel de sofisticación, en mi opinión, todavía muy alto para el Perú, por lo cual quizás sería más conveniente dejarlo donde está y enfocarse en otro tipo de medidas que solucionen la desigualdad utilizando el gasto público y no la tributación como herramienta. Pero, dejando la cháchara de lado, me parece importante ver algunos gráficos que tomo del Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2012-2014. El primero es la variación porcentual en los Ingresos del Gobierno General. Puede verse cómo, marcadamente a partir del segundo trimeste, es decir a partir de abril, es decir a partir del mes en el cual se da la reducción del punto porcentual en la tasa del IGV, se proyecta una tasa de crecimiento marcadamente menor. El propio MMM reconoce las causas, complementando que “ello se debe a principalmente a los efectos sobre la recaudación de la reducción de las tasas impositivas del IGV, aranceles, e ITF” (pág. 71).

Ahora, si eres un lector crítico, podrás decir: ¿no será que esas tasas “espectaculares” del 2010 se deben a la recuperación post-crisis? ó ii) ¿No será que sí hay un mayor crecimiento en la recaudación del IGV como decía PPK, pero que la caída por el ITF y los aranceles es demasiado grande? Ehm.. no. En ninguno de los casos.

Para despejar ambas dudas veamos el siguiente cuadro (de la página 180 del MMM).

Entonces, vemos que i) los ingresos recaudados en el período 2006-2010 (exceptuando el año 2009, en el cual decrecieron por causa de la crisis internacional, debido a las importaciones)  el crecimiento anual promedio de estos ingresos fue de 20,1%. Para el período 2011-2014, se proyecta un crecimiento anual promedio de sólo 9,5%; y ii) del cuadro en la misma página verán que las recaudaciones tributarias se concentran en el impuesto a la renta y el IGV: los aranceles y el ITF no son tan gravitantes.

Pueden consultar el documento completo del MMM aquí.

El IGV en campaña

A pocos días de las elecciones generales y dado el aparente tóxicocentrismo que se ha exhibido en la campaña, parece sensato abordar los Planes de Gobierno. Sin embargo, hacer una revisión extensiva en un par de páginas sería imposible. Por ello, deseo centrar la atención sobre un tema en extremo importante: la tributación.

Las propuestas tributarias
Ahora que todos proponen cobrar impuestos a las sobreganancias mineras, la discusión se ha centrado en qué hacer con la tasa del IGV. El mismo presidente García anunció en su debido momento la pronta reducción de dicho impuesto en un punto porcentual, lo que es ya una realidad. Al margen de dicho evento anecdótico, podemos clasificar a los candidatos en tres grupos: los que consideran bajar el IGV, los que proponen mantenerlo y los de propuestas ambiguas…

Continua leyendo mi artículo en Revista Ideele aquí:

http://www.revistaideele.com/idl/node/937

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PPK: más plata en tu bolsillo… NOT (o el misterio de las donas)

Veamos este interesante spot de PPK.

Imagen de previsualización de YouTube

Basados en este spot y en las múltiples intervenciones de PPK, uno infiere que el efecto esperado de una tasa de IGV menor es una disminución en los precios que afrontan los consumidores. Esta liberación de flujo de caja, como suelen llamarle los economistas, sería el efecto “más plata en tu bolsillo” del cual habla el candidato.

En primer lugar, quiero aclarar que ese post no se ha originado por la reciente subida en las encuesta de PPK -voy previendo reacciones y poniendo el parche. Como prueba, les presento este tweet del 9 de marzo, en el cual comparto con el amigo @mildemonios una inquietud con respecto a un hecho que me pasó en esos días y que relato brevemente:

La media docena de donas en Dunkin’ Donuts ha estado desde hace un tiempo a S/.15.90. El punto es que desde el 1ero de marzo, el IGV ha bajado de 19% a 18%. Hace unos días, siendo ya marzo, compré una  caja de seis donas… al mismo precio. Ya en el taxi, bastante aburrido yo, me puse a leer el ticket (me pregunté por qué utilizan el anglicismo “Assistant Manager” para nombrar a quien atiende) y corroboré que efectivamente el IGV cobrado era ya de 18%. ¿Qué pasó, entonces?

En teoría -eso que nos encanta a los economistas- el efecto de un menor impuesto a las ventas debería ser un menor precio de venta y, por tanto, mayor ingreso disponible para el consumidor. Es decir, en teoría deberíamos tener el siguiente escenario:

Es decir, si el precio antes de impuestos de las donas era de S/.13.36, una disminución de la tasa de IGV a 18% debería traducirse en un impuesto a las ventas de S/.2.41 (y ya no de S/.2.54), por lo cual debí haber pagado S/. 15.77, 13 centavos menos. No seas ridículo, pensarán algunos. Pero vayamos al fondo del asunto, multipliquen esos 13 centavos por todas las medias docenas que Dunkin’ Donuts debe vender…

¿Qué es lo que pasó en la realidad? Pues lo siguiente:

La empresa elevó su precio antes de impuesto (o para nuestro análisis, base imponible), y me sigue cobrando lo mismo a pesar de que ya existe una tasa menor de impuesto a las ventas. ¿Cuáles son las explicaciones? El amigo Mildemonios ensayó una bastante convincente por twitter diciéndome “Supongo que el 5.2% de variación del precio no amerita el costo de reimprimir la carta o la pancarta con los precios…” Podría ser cierto, la pregunta es ¿cuándo sí lo ameritará? Es decir, ¿qué incentivo tendría la empresa de bajar sus precios (imprimir nuevos lotes de pancartas con precios más bajos)? Si el Estado no entra a regular, pues ninguno, creo yo.

Evaluemos, entonces, qué pasa con los tres agentes: consumidor, Estado y empresa. El consumidor (es decir, este incauto parroquiano) sigue pagando lo mismo. El Estado percibía en febrero por cada media docena de donas, S/.2.54 de impuestos, ahora percibe S/.2.43; es decir una caída en 4% de la recaudación. ¿Y la empresa? La empresa por cada media docena de donas, ahora recauda S/. 13,47; en lugar de S/. 13.36; es decir, S/.0,11 más por cada seis donas. Cuesta lo mismo producir la dona de febrero que la de marzo, entonces resulta razonable inferir que estos S/. 0,11 van de frente al bolsillo del empresario: utilidad pura.

En conclusión, la firma amplía sus márgenes de utilidad, el Estado recauda menos* y el usuario paga lo mismo.

Como siempre, cualquier aporte es bienvenido. Ya saben, a través de los comentarios o a h.econom@gmail.com

ACTUALIZACIÓN 15/03/2011  1PM:
El amigo @mildemonios me pregunta -por twitter- si he osado meterme con el libre mercado, y pretender que el Estado regule precios (solamente justificable en contextos monopólicos).  Pues no. Pero el Estado no tiene por qué estar pintado (sobre todo porque es él quien esta adoptando esta medida de política tributaria) y bien  podría disponer algunas cosas interesantes para promover el traslado de beneficios a los consumidores. Por ejemplo, que los precios en lista (los que ves en los cartelitos) no incluyan el IGV–como en EEUU. Hizo algo parecido al disponer que todos los precios se listen en soles (para contrarrestar la dolarización), así que… ¿por qué no?
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*Oye, yo he escuchado decir a PPK  que aunque baje la tasa de IGV se recaudará más. Este razonamiento del candidato descansa en dos supuestos: el primero (bastante discutible) es que la informalidad más que estructuralmente se vence rebajando impuestos. El segundo (probado falso en este artículo, dado un contexto de  regulación ausente) es que se recaduará más porque la gente consumirá más. La pregunta es: ¿la gente comprará más donas porque ha bajado el IGV? No, porque el precio al consumidor (el precio que ellos perciben) sigue siendo el mismo. No hay liberación de flujo de caja. ¿Entonces? Siguen consumiendo lo mismo. La recaudación cae. Bueno, no olvidar que esta propuesta de reducción de impuestos también la plantean Ollanta y ha sido apoyada por Keiko y Castañeda (aunque no por el asesor de éste último).

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Planes de Gobierno III: Agua y Saneamiento (4) Castañeda

Y para terminar, demos un análisis a las propuestas de Solidaridad Nacional en este tema.

La creación de los Consejos de Cuenca debe hacerse por decreto supremo, siendo implementados como órganos desconcentrados de la Autoridad Nacional del Agua (ANA).

Algo bastante necesario viene por el lado de la propuesta técnica de potenciar la capacidad de las instituciones responsables mediante la incorporación de profesionales especializados. Me queda claro que si se apunta a esto, los sueldos de los tecnócratas deberían elevarse.

He aquí otras propuestas interesantes: Para asegurar la calidad y cantidad del recurso hídrico se deberá implementar sistemas de monitoreo e información, formulando a su vez planes de prevención de riesgos, mitigación de impactos y adaptación al cambio climático y eventos climáticos extremos.

Para prepararnos mejor frente al cambio climático es necesario más investigación sobre la vulnerabilidad, mitigación y adaptación a tales cambios, así como desarrollar capacidades y difundir conocimiento e información sobre este tipo de investigación.

Complementariamente, deben construirse pequeños reservorios y regular el uso de lagunas, especialmente en las cuencas afectadas por la desglaciación.

Lo que llama la atención, es que este es el único Plan de Gobierno que no incorpora explícitamente la ampliación de cobertura de agua potable y la necesidad del tratamiento de aguas residuales. Nada parecido a la “continuación de Agua para Todos”.Y eso es grave.  Lo máximo que puede interpretarse en este sentido es la propuesta de vivienda que dice implementar programas de Viviendas Solidarias (¡dale con llamar a todo “solidario”!) habilitando terrenos de propiedad del estado. Se fortalecerá el programa Techo Propio y Sitio Propio (…) Y además de impulsará el Banco de Materiales y las empresas de servicio de agua potable y alcantarillado.

Pero no se habla ni escuetamente de un plan decisivo de ampliación de cobertura. ¿Cómo se les ha podido pasar esto? Sin duda, a pesar de ser el único plan que habla desde un enfoque de cuenca y que incorpora la variable de “cambio climático”, esta sección del Plan de Gobierno de Solidaridad Nacial obvia olímpicamente la prioridad en este tema: que todos los peruanos cuenten con acceso al agua. Primero los que menos tienen, dicen.

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Planes de Gobierno III: Agua y Saneamiento (3) Keiko Fujimori

Continuando con el análisis de las propuestas en Agua y Saneamiento de los candidatos a la Presidencia (aquí Toledo y PPK, y aquí Humala), hoy nos toca analizar lo que propone al respecto Keiko Fujimori en su Plan de Gobierno. Comencemos.

La principal problemática que presenta el sector saneamiento en el Perú es el déficit en la cobertura de los servicios de agua potable y alcantarillado, lo que se agrava aun más si se considera que se pierde el 40% del agua por obsolescencia de la red. El diagnóstico es bastante adecuado y centra la atención sobre un tema crítico. Si bien el tema del acceso al agua de más peruanos es prioritario, dicha política debe ir acompañada de la reparación y renovación de redes a nivel nacional para reducir las pérdidas (lo que llaman “Agua No Facturada”). Esto es importante porque si de golpe llegan millones de usuarios, si no se recupera el agua que se está perdiendo (¡y que cuesta!) ni tampoco se aseguran nuevas fuentes, habrá que repartir la cantidad existente de agua entre más gente. Es decir, más gente tendrá agua, pero todos ellos menos horas al día. ¿La propuesta? Dotar de agua y desagüe a los millones de peruanos que carecen de estos servicios. Esto significará incrementar como mínimo la cobertura a nivel nacional al 83%

En otro lado, del Plan de Gobierno se menciona que es inexplicable no haber seguido con la experiencia positiva de concesiones de tratamiento y aprovechamiento de la inversión privada que iniciamos en los años noventa con la concesión del tratamiento de las aguas del río Chillón. Bueno, esa “positiva” experiencia -y gracias al escaso planeamiento de SEDAPAL- terminó en la sucripción  de un contrato Take or Pay, mediante el cual el comprador (SEDAPAL) se comprometía a pagar por el bien o servicio incluso si, bajo determinadas condiciones, éste no llegaba a ser proveído en su totalidad. En conclusión, SEDAPAL pagó por años por un volumen de agua que nunca pudo aprovechar porque no tenía donde abastecer. Por no mencionar el costo por metro cúbico al que ya se comprometió. Más bien, lo que es inexplicable es que su Plan no reconozca la incursión del sector privado en los proyectos Trasvase Huascacocha, Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Taboada y -recientemente- La Chira.

Y finalmente, plantean convocar al sector privado para efectuar parcial o totalmente las inversiones que se requieran para optimizar los servicios de agua y desagüe que presta SEDAPAL y las Empresas Prestadoras de Servicios de Saneamiento (EPS), para así mejorar su cobertura y servicio. Promoveremos su participación en plantas de tratamiento de agua y de desagüe, y en la rehabilitación de sistemas que permitan maximizar el uso de capacidad instalada. En esto tengo que estar parcialmente de acuerdo. Yo sé que hay una corriente de los economistas (y de los analistas en general) en que el sector privado debe ocuparse de más cosas donde el Estado ha sido un fracaso probado. Mi impresión es que tercerizar la rehabilitación y otras actividades (como las comerciales) de algunas EPS puede ser beneficioso; pero que -según las experiencias a la fecha- las grandes obras públicas no tiene que ser siempre realizadas por terceros. La experiencia nos dice que la PTAR Taboada demoró -bajo la modalidad de alianza público-privada- 6 años; mientras que la PTAP Huachipa demoró sólo 3. Yo sé que nos emociona siempre la participación de los privados, porque siempre se les asocia a mayor eficiencia. Pero resulta que en una experiencia bien concreta en el sector, el proceso que deben seguir es mucho más largo y debe dárseles una rentabilidad moderada; mientras que el sector público no tiene que obtener rentabilidad, (si existen capacidades) puede ejecutar más rápido y tiene a menudo acceso a préstamos de la cooperación internacional a muy baja (¡regalada!) tasa de interés. Para pensarla, ¿no?.

En la próxima entrada, las propuestas de Castañeda, y con eso cerramos este bloque.

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Jugando a ser presidente

El motivo de este post es, a propósito de las propuestas para bajar el IGV y elevar el impuesto a la renta, reseñar un juego que ya había descubierto hace años pero que ahora está disponible también en español. Es gratis y pueden jugarlo online. ADVERTENCIA: No es adrenalínico ni está pensado para gente con espíritu de policy-maker. Si crees que puedes con la economía de un país, adelante, dale click aquí. Antes una breve reseña:

The economy, stupid! es un juego en línea que pone al jugador frente al escritorio de primer ministro de un país (o, para los efectos, Ministro de Economía ó Presidente). El objetivo del juego es durar los cuatro años de gestión y ganar las elecciones al final de ésta. Es decir, uno pierde si es sacado por presión popular o si, al final de la gestión, la aprobación no es mayor al 50%. Aunque carente de la sofisticación 3D de los juegos modernos, The economy, stupid! promete un buen tiempo de frustración y mediano entretenimiento.

EL JUEGO
En cada turno (que representa 2 meses) aparece un panel en el cual se puede tener acceso a un reporte del comportamiento de la economía, gráficos de las principales variables (inflación, PBI, desempleo, consumo, inversión, gasto de gobierno, recaudación, etc), estadísticas de la aprobación (tanto de la población en general, como de los distintos grupos: jubilados, sectores público y privado, desempleados) y cuestiones como el déficit presupuestal y el nivel de la deuda como porcentaje del PBI.
De otro lado, los instrumentos que tienes como policy-maker son cinco: impuesto al ingreso (de personas, empresas, etc), impuestos indirectos (IVA), beneficios a los desempleados y jubilados, y el financiamiento al sector público.
Uno recibe una economía que se dirige al colapso total. Bajo financiamiento al sector público, altas pensiones a los desempledos e impuestos indirectos altos. Además, la deuda como porcentaje del PBI debe ser menor a 50% por ley, y en los períodos anteriores -como puede verse al nicio del gráfico- ésta ha venido creciendo geométricamente. La clave es controlar esta variable, buscando minimizar los descontentos sociales: que haya una adecuada provisión de bienes públicos, bajo desempleo, baja inflación e impuestos moderadamente altos.
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Resulta una buena idea fijarse metas de déficit que primero hagan que la deuda se incremente a tasas menores, para luego -con superávits- hacerla disminuir. Sólo allí podrán aplicarse las políticas que lleven al mayor empleo, cuidando que la inflación no se dispare.
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Es importante prestar atención al panel de información inicial. Allí se avisa cuándo la economía goza de un contexto internacional bueno, lo cual eleva el producto vía las exportaciones. Ello debe ser aprovechado porque esa etapa de auge exportador termina (después de todo esta economía no es tan ficticia) y se inicia una recesión que puede ser contrarrestada si se fue prudente con anterioridad.

Debe añadirse que esta economía -a pesar de que el PBI crezca sostenidamente, especialmente en el auge exportador- no registra cambios significativos en el desempleo (¿más semejanzas?). Corresponde al policy-maker solucionar este problema y enfrentar otros trade-offs.
Les recomiendo que se den una vuelta por esa página y lo jueguen: ojalá no los echen a patadas de sus oficinas. ¿Quién dijo que manejar una economía era fácil?

Planes de Gobierno III: Agua y Saneamiento (2) Ollanta Humala

Habiendo previamente discutido lo que proponen PPK y Toledo en relación a este importante tema, pasemos sin mayores ambages a ver qué propone Humala. Sus propuestas son, ciertamente, muchas. Aquí sólo mencionaré las que me parecen más trascendentales o discutibles, pero ustedes pueden verlas todas en la página 176 de su Plan de Gobierno.

En primer lugar, transformaremos el Ministerio de Vivienda (Construcción y Saneamiento) en un verdadero Ministerio de Desarrollo Urbano que impulsará los proyectos regionales y municipales para desarrollar ciudades productivas y saludables (…) La atención pública no se limitará a la dotación de agua y saneamiento básico a las ciudades, sino que abarcará los importantes asuntos del manejo de los residuos sólidos y de la calidad del aire. Me parece sumamente positivo. Es justo lo que necesitamos y creo que no existe alguien que pudiera oponerse a este tipo de propuestas.

En segundo lugar, dice Gana Perú, priorizaremos el acceso al servicio de saneamiento y agua potable, con especial énfasis en las zonas rurales del país con una evaluación y actualización del Programa Nacional de Agua y Saneamiento Rural  (PRONASAR). Loable también. Todo bien hasta ahora. El sector rural (que es donde los niveles de cobertura son vergonzosos) no es explícitamente mencionado por PPK ó Toledo; pero se sobreentiende que habrá un importante grado de inversión en dichas zonas, ya que las metas que se proponen son de cobertura nacional, no cobertura urbana. Metas que, por cierto, son mucho menores en el caso de Humala: hacer efectivas las inversiones necesarias (…)  una cobertura del 82% y 77% de los servicios de agua potable y saneamiento, respectivamente. Realistas en caso de que no se logre un extra-ordinario flujo de inversiones.

Sin duda la gran propuesta faltante aquí es una que entrañe un manejo integral de las cuencas, o propuestas concretas para el mejoramiento de las Empresas Prestadoras a nivel nacional, cuya politización es su perdición (aspecto del cual no hace deslinde alguno). A grandes rasgos, entonces, el Plan de Humala es conservador y mesurado y centra la propuesta en la inversión más que en la gestión.

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